Alguien me mira por la ventana- Lena Rey

Me acerco a la ventana, me gusta estar ahí.

Pero alguien me está mirando. Su rostro es monstruoso, cicatrices amontonadas y una mirada perversa. Grito y me aparto, pegada contra la pared y con la respiración agitada, casi espero que pronto patee la puerta y entre, pero nada…

Tomo valor y salgo. Camino lentamente por el frente de mi casa y doblo en el patio lateral, justo donde está la ventana desde la que esos ojos negros me estaban mirando. Pienso en que puede ser una criatura desdichada, aislada por su aspecto.

No hay nadie. Frente a la ventana no hay nadie. Creo que huyó con mi grito. Vuelvo a entrar a casa, todavía estoy asustada, tengo miedo de que esté adentro porque al salir dejé la puerta abierta. Reviso cada rincón, la casa esta vacía. Con paso dudoso me acerco otra vez a la ventana.

¡Allí está de nuevo! es horrible, un amasijo de heridas viejas mirándome. Grito y me llevo las manos a la boca, la criatura hace lo mismo. La miro perpleja y la criatura me devuelve la misma mirada. La observo fijamente, horrorizada e hipnotizada, su rostro comienza a tornarse familiar.

Reconozco el color del cabello y su boca, un tajo deforme y torcido, se asemeja a otra boca… a mi boca.

No hay nadie mirándome por la ventana, solo estamos yo y mi propio reflejo en el vidrio.

Ahora lo recuerdo.

Yo estoy muerta.

Mi cara quedó así después de aquello.

Sí… morí de una manera espantosa pero ya no recuerdo exactamente cómo. Los espíritus nos olvidamos de las cosas. Vago por mi casa sin sentido del tiempo, hasta que viene una laguna, una marea blanca que borra los recuerdos de mi muerte. Es entonces cuando me asusto, como ahora, después me acuerdo y al final me quedo triste.

Ser un fantasma es bastante parecido a ser un paciente con alzheimer.

No sé por qué no me voy, tal vez es porque me olvido.

Sé que soy como el fantasma de Canterville, me dedico a espantar a los que quieren vivir en mi casa. Ese es mi propósito cuando me acuerdo que estoy muerta, no hay mucho más por hacer, excepto caminar.

Me acerco a la ventana, me gusta estar ahí.


Autora: Lena Rey