Para que cuentes – Gian Blanco

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Si tuviera si
Y esto lo digo para que cuentes
(Tres segundos)

Tuviera si (dos segundos) la facilidad
Verías los pájaros y los colores
El tiempo dejando su saliva en los alambres Seguir leyendo “Para que cuentes – Gian Blanco”

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¿Por qué escribir? – Gian Blanco

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“¿Qué es eso que centellea, dice más de lo que susurra, se transmite silenciosamente y luego vuela en pos de la noche, sin dejar tras de sí más que el vacío del amor, la promesa de la inmunidad? Ese centelleo personalísimo, esa trepidación, esa hipnosis, esos latidos innumerables son otras tantas versiones -aquellas plausibles de un acontecimiento único: el presente perpetuo, en forma de rueda como el sol y como el rostro humano, antes de que la tierra y el cielo tirando de él hacia sí lo alargasen cruelmente.” Seguir leyendo “¿Por qué escribir? – Gian Blanco”

Piedad – Gian Blanco 

La voz retumbaba en toda la casa.

– Si miraras esos clavos como los veo yo. Están tristes, mirá cómo encorvan sus espaldas, algo tengo que hacer. Uno por uno hay que sacarlos y arrancarles costillas a esta casa.

“Quiero verla sangrar, no me alcanzan cinco zócalos. Dame el martillo y la tenaza. ¡Ah! que lindo que te saquen la astilla ¿ no, querida? ¿ Que qué vamos a hacer con los clavos? ¡Apiadarnos! Mirá cómo sufren. Hay que acabar con esta calamidad.

Esos escalones estan pálidos ya no les queda vigor. No es la carne que les cuelga su signo de estado terminal, no,  querida, es ese moho que se les escapa por la piel, los delata. Hay que apiadarse de ellos también.

Sí, ya lo vi, mi amor, las puertas están acongojadas, sienten nostalgia por esos pies que ya no pasan de un lado a otro, que no pasan del umbral.  Se están desgarrando, se les nota en cada grieta. No puedo verlas así, hay que apiadarse de ellas. Seguir leyendo “Piedad – Gian Blanco “

Comunidad organizada – Gian Blanco

Horacio: ¿ Qué es eso de discutir sobre el amor, sobre si es él o yo? Discutamos sobre el gas, sobre la luz ¡ por favor!

Lampi: A vos te hace falta descontracturarte, liberarte, pa’. Siempre tan tieso, a veces creo que te vas a quedar ahí para siempre mirando un papel, mirando la boleta como si no hubiera otra cosa. Liberate en serio, escuchame a este pibito al “Polaco”. Escuchalo, te habla de soltar, te habla de elegir, te parla sobre el elemento abstracto que le da sentido a nuestras vidas. No le errés al arco, a la ratonera hay que mandarla, ahí donde está la esperanza de poder sentir mañana sobre tu rostro el aire usado de una mujer. ¿Qué es eso de que hay que devolver los subsidios? Eso no te va a abrazar mañana.

Horacio: Usted es un equino que no puede mirar a sus lados, le ponen la zanahoria y le da derecho, ¿no se da cuenta cómo le pasan los elefantes por atrás? Eso es el caballo de Troya. Usted quédese pensando en si le clavaron el visto en el Whatsapp que mañana se va a morder los dedos por el ajuste bestial que realiza este gobierno. No hay que centrarse en los inventos del capitalismo para entretenernos. ¡Basta de la novela de Moisés! Mire de una vez al este o al oeste. Hay que centrarse en el hombre y su felicidad y ella está en la libertad, la libertad de tener un nivel de vida digno. Sáquese el pulover del egoísmo. Seguir leyendo “Comunidad organizada – Gian Blanco”

Al Sur, entre ruidos y silencios

 Cada quien hace con su ruido lo que le place. Lo hace saltar, fintear, lo plasma, lo calla, le da fuerza, lo acaricia, hace de él un loismo, un Facebook, lo apapacha, lo mece, lo cambia y lo acuesta. Lo hace un mensaje, una razón para los lacerados por la inequidad, un llanto, un lamento, un inhóspito lugar para los cobardes. Lo hace un puente, claro que lo puedes hacer puente, una escalera, una ventana, un Árbol de Diana, un llanto, un adiós, un ahogarse en el mar, la desdicha de un ciego, el juego de un lampiño. Hazlo océano para que puedes ceder tu aliento ante él, hazlo espuma y que trepe por tus manos; por favor, hazlo tibieza y que se pose en este afligido desorden que vive entre dos noches.

Quiero creer que en todos estos ciclos a los que fuimos concurriendo con nuestros compañeros hay un hilo que une a un poeta con otro, quiero creer que son una especie de rosario, si se quiere, que hay una continuidad. Vienen a contarnos de su vida, a retacearnos su derrame de palabras, nos cortan un pedacito, lo peinan y nos lo muestran. Y eso es poesía, o es un muro de Facebook. En sí es un bloque en el que encajan todos y cada uno de estos silencios (pareciera que me contradigo en este momento, pero no es el caso y ojalá sepan identificar cuando me refiero a un ruido o al silencio). Porque allí a donde vamos no hay “trending topic”, no hay nada de ecos, ni cánones, ni boom literario, no hay best sellers. Hay un nosotros gigante en donde nos vemos todos intentando arañar la hoja, intentando la eternidad. Y por afuera los transeúntes acompañando con sus interrupciones nuestra danza de búsqueda. Por lo menos encontré un hilo.

 

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Autor: Gian Franco Blanco, estudiante de Letras de la Universidad nacional de Lomas de Zamora, Facultad de Ciencias Sociales.

Describe – Gian Blanco

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Describe como jamás hayas descripto
Describe como el gesto de una hoja al suicidarse en otoño
Describe como una mano cuando busca un vaso inalcanzable
Describe como un niño cuando intenta escalar un rostro
Describe el mar
Describe la arena
Describe el crepúsculo y el alba
Describe el olvido y el recuerdo de por qué olvidas
Describe las manos y sus grietas
Describe los ojos y sus grietas
Describe los labios y sus grietas
Describe las grietas
Describe cada historia en una grieta
Describe al hombre y sus gajos
Descríbelo desplumado, partido, desentrañado, abierto como una flor ávida de rocío
Describe el amor
Describe la silueta después del amor
Describe la llegada del odio
Describe la vuelta del amor
Describe un mundo
Describe el mundo
Descríbelo con un vientre fértil y un cielo que calme la sed de los nacientes
Descríbete
Descríbela
Descríbelo
Descríbenos
Describe hasta que no haya tinta
pero jamás describas como si no lo estuvieras haciendo por primera vez.

Incomodidad y gauchesca – Gian Blanco

Incomodidad y gauchesca

(Opinión redactada en relación a la Jornada de literatura gauchesca y patriótica realizada en Casa Borges, el día 21/5/2016)

Cuando te queda una incomodidad luego de asistir a un evento algo se tiene que hacer con eso.

Uno se acerca con la expectativa efímera de poder ser sorprendido por una novedad en una exposición sobre literatura gauchesca y patriótica. Como si fuera que va a encontrarse con lo mismo que uno se encuentra cuando se asoma a la ventana y ve el repetido paisaje de todos los días. Entonces lo ve absurdo, pero ¿qué era eso con lo que me iba a encontrar que me parecía absurdo? En el fondo creo que era la decepción de saber poco o nada del tema.

Lo primero que uno siente es el ambiente, el contexto, la Casa Borges de Adrogué. En el patio una escultura de quien lleva el nombre, dentro las paredes adornadas con sus poemas como si fueran guirnaldas. De un lado el público y del otro cinco expositores siendo espejo de los asistentes, encarnando sus mismas dudas pero habiéndolas escarbado hasta encontrarles el hueso.

Entre toda esa meseta de expectativas hallé un desequilibrio, una especie de rayón al lado del margen. Un hombre de abundante barba se paraba frente al público para dar comienzo a la función y recitaba, con tonada despareja a la nuestra, un poema. Cantaba:

“Oye hermano quiero hablarte
y la verdad que no sé si podré
porque capaz que llorare si te menciono, mira
pero igual voy a buscarte
quiero llegar hasta vos
quiero encontrar tu valor
quiero acariciar tu cultura
quiero admirar esa hermosura silvestre
que un dios te dio.

Te pido hermano me perdones
lo poco que sé de vos
nadie se ocupó de acercar nuestros corazones
(…) nadie me enseño a amarte (…)”

Un hombre pidiendo perdón con una voz que no es la suya, con la voz del gaucho, y en cuanto prosigue el canto nos dice que a quien pide perdón es a los indios por haber acabado con sus vidas. Dice que fueron utilizados como herramienta de una ideología que los rechazaba pero sabe que sus almas son como las raíces de un ombú y ha quedado un poco de ellas en sus venas. Por eso comienza a juzgar la roca que los aplastó y la quiere quitar.

Carlos Véliz

Yo también sentí recorrer algo por mis venas, por dentro me sentía hasta enojado, no podía mantenerme cómodo en la silla y tampoco en mi cuerpo. ¿Por qué y para qué fue utilizada esa voz o la figura del gaucho durante nuestra historia? ¿Para aparentar ser pueblo y adoctrinar? ¿Para crear una identidad Nacional?

Debía hacer algo con esa incomodidad que fue creciendo cada vez más con cada ponencia, no sabía si escupirla, posarla o acariciarla. Y no era sólo lo que se hizo con la voz o la figura (que según uno de los expositores no fue bien definida del todo) de alguien. Sino para qué fue utilizada la literatura en el pasado y para qué se la utiliza hoy.


Autor: Gian Franco Blanco, estudiante de letras de la Universidad de Lomas de Zamora.

Si van a definirme – Gian Franco Blanco

Si van a definirme

Si van a definirme según al lado de quien me recuerden
que sea al lado de los justos
que sea al lado de los humildes
al lado de mis compañeros
de mis hermanos.

Luchando por la igualdad y las posibilidades del prójimo.
Con la mano en alto por la justicia y con lágrimas en los ojos
ante las desventuras del pueblo.

Si van a definirme según al lado de quien me recuerden
que se al lado de quienes jamás especularon
para saciar intereses individuales
dejando a un costado el bienestar de las mayorías.

Si van a definirme según al lado de quien me recuerden
que sea al lado de aquellos que no tuvieron tiempo
para pensar en la gloria mientras otros se repartían el cielo

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Autor: Gian Franco Blanco, estudiante de Letras de la Universidad de Lomas de Zamora.

¿Qué eres poesía? – Gian Franco Blanco

La poesía es un silencio, una muerte dulce de esas que se saborean más allá del paladar.

¿Es un silencio antes de arrancar? ¿Algo así como inhalar fuerte hasta que raspe la garganta?

¿Un silencio durante el viaje por las venas, durante el atravesar la ventana, durante el cruzar el puente, como si fuera que me voy fundiendo poco a poco cual eco en las montañas?

¿Un silencio al final cuando ya nadie recorre las calles de la lengua?

Sólo es silencio mientras desfalleces al borde del abismo de cada pájaro que te embebe con su enorme y flexible pico.

Porque luego la poesía es ruido, cuando vuelves a abrir la ventana y toda la música, toda esa muerte vuelve a ser vida, empalagosa vida, electrificante y liberadora vida.13152627_10209298998061319_203051307_n


Autor: Gian Franco Blanco, estudiante de Letras en la Universidad de Lomas de Zamora.