Unas décimas a Buenos Aires, de una chilena – Ángela Carolina

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Oh esas locas callecitas

me hechizaron
y a vos, me llevaron.
Descubriendo poesías
que hay en tu corazón
y que podés encontrar
si vas, por su alrededor
y un tango cantarás,
mientras una gran pasión
en vos, vos nacerá.

Y seguiré por Palermo
para sentir el aroma
de aquellas divinas hojas,
que me recuerdan tus besos
y me dormiré
otra vez
hasta que vos, vos
con tu brisa me despertés
y nosotros dos,
pintemos el amanecer…

De aquella gran ciudad
llena de vida y muerte,
que cruzan sus andenes
y aquellas almas sin paz
que vagan por los trenes,
entre Constitución
y las demás estaciones
que nos llevan hacia el interior
de nuestras contradicciones,
para oír aquel clamor.

De un triste chamamé
que los viejos simplemente
pueden comprender,
tomando unos mates
con hijos y nietos,
mientras las madres
se levantan sin reparo
para ir a esa famosa
Plaza de Mayo
¡qué las hizo tan grandiosas!


Autora: Ángela Carolina, estudiante de Periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora.

El derecho de amar de una persona ciega – Ángela Carolina

El derecho de amar, de una persona ciega

Mientras tú te embriagas de imágenes
yo aquí tranquila te escucho.
Mientras tú te pierdes en el mar de mis ojos,
yo te susurro cuando el amanecer viene…

Tú, fascinado miras el paisaje,
yo, oigo simplemente las hojas suaves, tu sonrisa
y juntos, muy juntos
bailamos un valse,
al ritmo de nuestros ideales…

Todos, todos ven el mundo globalizado,
nosotros, sólo escuchamos el ruido mundano,
sin embargo, nos amamos, amamos…
hasta olvidar, la oscuridad y el silencio profundo.

Yo te susurro cuando el amanecer viene,
mientras tú te embriagas de imágenes
yo aquí tranquila te sigo escuchando,
mientras te pierdes en el mar de mis ojos…


Autora: Ángela Carolina, estudiante de Periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora.