Incomodidad y gauchesca – Gian Blanco

Incomodidad y gauchesca

(Opinión redactada en relación a la Jornada de literatura gauchesca y patriótica realizada en Casa Borges, el día 21/5/2016)

Cuando te queda una incomodidad luego de asistir a un evento algo se tiene que hacer con eso.

Uno se acerca con la expectativa efímera de poder ser sorprendido por una novedad en una exposición sobre literatura gauchesca y patriótica. Como si fuera que va a encontrarse con lo mismo que uno se encuentra cuando se asoma a la ventana y ve el repetido paisaje de todos los días. Entonces lo ve absurdo, pero ¿qué era eso con lo que me iba a encontrar que me parecía absurdo? En el fondo creo que era la decepción de saber poco o nada del tema.

Lo primero que uno siente es el ambiente, el contexto, la Casa Borges de Adrogué. En el patio una escultura de quien lleva el nombre, dentro las paredes adornadas con sus poemas como si fueran guirnaldas. De un lado el público y del otro cinco expositores siendo espejo de los asistentes, encarnando sus mismas dudas pero habiéndolas escarbado hasta encontrarles el hueso.

Entre toda esa meseta de expectativas hallé un desequilibrio, una especie de rayón al lado del margen. Un hombre de abundante barba se paraba frente al público para dar comienzo a la función y recitaba, con tonada despareja a la nuestra, un poema. Cantaba:

“Oye hermano quiero hablarte
y la verdad que no sé si podré
porque capaz que llorare si te menciono, mira
pero igual voy a buscarte
quiero llegar hasta vos
quiero encontrar tu valor
quiero acariciar tu cultura
quiero admirar esa hermosura silvestre
que un dios te dio.

Te pido hermano me perdones
lo poco que sé de vos
nadie se ocupó de acercar nuestros corazones
(…) nadie me enseño a amarte (…)”

Un hombre pidiendo perdón con una voz que no es la suya, con la voz del gaucho, y en cuanto prosigue el canto nos dice que a quien pide perdón es a los indios por haber acabado con sus vidas. Dice que fueron utilizados como herramienta de una ideología que los rechazaba pero sabe que sus almas son como las raíces de un ombú y ha quedado un poco de ellas en sus venas. Por eso comienza a juzgar la roca que los aplastó y la quiere quitar.

Carlos Véliz

Yo también sentí recorrer algo por mis venas, por dentro me sentía hasta enojado, no podía mantenerme cómodo en la silla y tampoco en mi cuerpo. ¿Por qué y para qué fue utilizada esa voz o la figura del gaucho durante nuestra historia? ¿Para aparentar ser pueblo y adoctrinar? ¿Para crear una identidad Nacional?

Debía hacer algo con esa incomodidad que fue creciendo cada vez más con cada ponencia, no sabía si escupirla, posarla o acariciarla. Y no era sólo lo que se hizo con la voz o la figura (que según uno de los expositores no fue bien definida del todo) de alguien. Sino para qué fue utilizada la literatura en el pasado y para qué se la utiliza hoy.


Autor: Gian Franco Blanco, estudiante de letras de la Universidad de Lomas de Zamora.

Anuncios