Perramus, El piloto del olvido – Alberto Breccia – Juan Sasturain

Perramus Tapa

En el relato de aventura, la acción no se define por la mera peripecia o la ambientación sorprendente sino por lo valores que pone en juego. Y es el héroe, ese sujeto de riesgo que se define ante el peligro en cualquiera de sus formas, su habitante natural. Pero no está solo, en el extremo opuesto podemos encontrar al Mal en algunas de sus formas típicas: enemigo u obstáculo. Vencer esas dificultades, sortear las agresiones, arriesgarse: esa es la aventura y el héroe es aquel que en la acción sobre el otro se encuentra a sí mismo.

Perramus, el piloto del olvido (Breccia – Sasturain) es una historieta de aventuras con un héroe atípico. Sus acciones lo definen y de alguna manera lo pierden. Como lectores intentamos no sentirnos identificados con él. Si el héroe se presenta como la figura arquetípica de los valores de una sociedad, si es la imagen ideal del hombre, ¿cómo entonces podemos sentirnos identificados con alguien que resulta ser un cobarde? ¿Cómo podemos aceptar su accionar ante el MIEDO?

Sí, porque del lado opuesto al héroe está el Miedo, en todas sus formas. Y aquí vale la pena detenerse: el miedo nunca es algo externo. El miedo nos habita y, en ocasiones, jugamos con él y lo superamos. La más de la veces, podemos convivir y se nos convierte en una tensa costumbre: la noche de poesía, de fiestas, de violencias, de amores, de locuras, de muertes… Esa es la mejor representación que tenemos de lo inquietante que nos puede resultar algo. Y el miedo siempre es inquietud.

Nuestro héroe vive en esa noche constante y un día ve llegar a la muerte… y abandona a los suyos… y ruega por una nueva oportunidad.

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De eso se trata Perramus, El piloto del olvido, primera colaboración entre Juan Sasturain y Alberto Breccia. Quizá por su trascendencia o por la fama de sus autores, su argumento sea algo conocido. No obstante, nunca está de más una breve reseña.

No conocemos el nombre de nuestro héroe. Sólo lo vemos en la noche huir de los hombre cadavéricos que matarán a sus compañeros de resistencia. Entra en el bar “El Aleph”, ese punto que —como en la parodia de Cucurto— reune todos los vicios, y encuentra en los brazos de Margarita el olvido que andaba buscando. Así, pierde todo recuerdo del pasado, incluso su nombre. Pronto es abordado por los cadavéricos agentes del régimen de los mariscales que lo llevarán a un barco, el N. N., y lo bautizarán por la marca del gabán que lleva puesto: Perramus.

Junto a otros hombre se le encomendará una misión: tirar cuerpos al mar, desaparecerlos. Un trabajo higiénico. Perramus cumple con lo suyo. Rápido terminan con la tarea. 45 cuerpos arrojados al mar.

Una nueva orden: bajar a la bodega. Alguien, el Negro, advierte: “ahora es nuestro turno. Esas bolsas y esas piedras son para nuestros paquetes”. Otro, Devoto, recuerda que tenían un plan. Son tres, necesitan de Perramus. ¿Eres valiente?, le preguntan. Él no lo sabe. Pero actúa junto a los otros, engañan a los verdugos y se quedan con el barco. Devoto muere ¿por traición u olvido? Lo importante parece ser sobrevivir.

Antes o después, la muerte siempre es un negocio. Los cadáveres que se tiran al mar generan dólares y los que no, también. Visitan a Mr. Whitesnow y el Negro pide dinero en pago por un cadáver importante. Perramus, que ya tiene el olvido, pide tiempo, historia, y Mr. Whitesnow intentará otorgarle una identidad. Una falsa identidad como pago por un cuerpo sin vida.

Pronto el nombre de una mujer insinúa algo: Rita… Pero no hay tiempo para ocio. Mr. Whitesnow les encarga una nueva tarea: buscar y liberar al Enemigo, personaje que se resiste a abandonar la isla. El Enemigo duda: el destino de su vida está en la isla [¿Dije destino? Quise decir sentido]. Perramus y el Negro le dan la oportunidad de elegir. El Enemigo se queda con ellos. Abandonan la isla. Vuelven a ser tres.

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Llegan a un desierto. Un aeródromo de utilería les sirve para aterrizar. Allí, un director de cine usa a Perramus como héroe de una película bélica en la que su objetivo es rescatar a sus compañeros. Y Perramus acepta la máscara, la disfruta, asume su papel, cumple con su objetivo: es el héroe.

No tardan en escapar de ese falso set. Llegan a la Zona Liberada de la Vanguardia Voluntarista para la Victoria. Los revolucionarios detienen al Negro y El Enemigo. A Perramus, que es Nadie, lo envían a Santa María (la ciudad que nos suena a Onetti) con una clave para desentrañar el mensaje del Maestro: Borges. Ahora sí, lejos de la ficción, para liberar a sus amigos deberá cumplir con la misión. Y lo hace, y fracasa, pero lo intentó. De todas formas no terminan acá las aventuras de nuestro héroe.

Sin lugar a dudas, Perramus es una de esas historietas que uno tiene que leer; pero que también se puede disfrutar por su despliegue visual. Alberto Breccia intentó que cada ¿cuadrito? sea eso, una especie de obrita de arte. Pero no por una búsqueda elitista, sino porque le gustaba dibujar y experimentar y tomarse la cosa en serio. Es cierto que en ocasiones esos dibujos pueden dificultarnos la lectura; pero acaso eso sea un plus que Breccia le pide al lector. Y cuando uno se da el tiempo que eso exige, la historieta se disfruta mucho más.

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En cuanto al relato, nos encontramos en Perramus con un héroe alienado porque se trata de alguien que no puede encontrarse. Sin embargo, en esa segunda oportunidad que le brinda el olvido, se lo pone a prueba y él intenta estar a la altura las circunstancias. Pero lo superan, como podrían hacerlo con cualquiera de nosotros. Asumir el riesgo es saber que también se puede fracasar.

Sasturain y Breccia nos proponen en esta historieta publicada en 1984 una de las primeras reflexiones post-dictadura de temas como el de la resistencia y el olvido. Para el héroe, la memoria es un lastre; pero en su accionar termina reencontrándose con la culpa y de alguna manera intentará expiarla.

Perramus, El piloto del olvido es la primera de una serie de cuatro. Sobre las otras quizás les hable en otra ocasión, mientras tanto, ustedes pueden leerlas en una excelente edición de De La Flor.


Autor: Emiliano Gabriel Pascal, estudiante de Letras en la Universidad de Lomas de Zamora.

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Historietas de CF | Reseñas: El día más largo de futuro, Reflejo y Segundo círculo

En esta oportunidad, les ofrezco tres reseñas de historietas de ciencia ficción que se proponen algún tipo de desafío: El día más largo del futuro es una historieta sin globos; Reflejo, un policial negro con elementos oníricos; y Segundo Círculo, una épica romántica espacial protagonizada por un nerd. Las historietas quedan presentadas y ustedes invitados: ¡pasen y lean!

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El día más largo del futuro | Hotel de la Ideas, 2016

El día más largo del futuro | Lucas Varela

En una ciudad futurista, dos empresas compiten por el control de todo. Un tranquilo empleado, un extraterrestre dueño de un portafolio-arma de destrucción y un robot asesino son los personajes que nos introducen al desarrollo de una guerra silenciosa.

Lucas Varela (Diagnósticos) vuelve a experimentar con el lenguaje de la historieta. En ésta, no hay globos ni didascalias, a penas un breve título para cada uno de sus cinco capítulos. Estamos frente a una auténtica narración gráfica.

Un día cualquiera, una «cosmonave» cae al planeta. La patrulla de la compañía del conejo encuentra a su tripulante, lo apresa y le quitan su portafolio. Pronto, descubrirán que tiene un gran potencial como arma.

Mientras tanto, en la compañía del cerdo negro se lleva a cabo una competencia de robots asesinos. El ganador deberá introducirse en la compañía rival y asesinar a su lider.

Pero no son ellos los únicos que tienen planes conspirativos. Un oficinista de la compañía del conejo bebe un café de la otra. Entonces, se lo llama para hacerle una limpieza y hacerle una propuesta. Deberá infiltrarse en la compañía del cerdo negro y utilizar el portafolios para destruirla. Para demostrarle que hablan en serio y que no puede negarse a la solicitud, le muestran el potencial del portafolios y traen a los suyos a modo de amenaza.

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Viñeta – El día más largo del futuro | Lucas Varela

Como Oesterheld en «Inocente Maquiavelo Reforzado», Varela nos ofrece un relato de ciencia ficción que funciona como denuncia contra el consumismo y el comercio sin restricción. Sin un estado presente, en El día más largo del futuro las corporaciones son dueñas de todo y cada hombre es definido por aquella a la que pertenece. En ese universo parcelado, no hay lugar para el individuo: todos son peones de un sistema que los engulle.

El relato está cubierto de un humor oscuro, que nos permite la risa y la reflexión. Varela logra adentrarnos en ese universo a partir de un diseño, composición y montaje eficientes, al tiempo que entretenido.

Reflejo - Santullo&Jok
Reflejo | Loco Rabia, 2016

Reflejo | Santullo – Jok

«The reflex is a lonely child»
The Reflex, Duran Duran.

En Reflejo el futuro no nos presenta un mundo extraordinario. Vemos autos voladores, pero estos siguen emitiendo gases y conviven con la tecnología de las cuatro ruedas. En el plano social, la evasión de controles y las coimas policiales siguen a la orden del día. Y los términos burocráticos parecen no haber cambiado, pero lo que los protocolos de investigación sólo parecen servir para ser transgredidos.

El relato comienza con el asesinato del policía Reynoso. Lorena Baffo, quien tendrá a su cargo la investigación del crimen, se despierta en medio de la noche tras haber soñado los hechos que acaban de ocurrir. No será la única vez que le suceda.

Walsh, un viejo sabueso compañero de Reynoso, intentará averiguar qué intereses estaba tocando y así llegar al responsable de su muerte. Todo parece indicar que su asesinato está relacionado con ciertos problemas en el laboratorio de genética de Industrias Boneville.

Mientras tanto, la investigación de Baffo parece remontarse a unos años antes. Abril de 2047 será la fecha clave para acceder a las verdaderas causas de una serie de asesinatos que intentan encubrir algo.

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Reflejo | Santullo-Jok

Santullo y Jok desarrollan un policial negro en un futuro (¿2062?) sucio y porteño, donde la lógica es la oposición entre lo analógico y lo digital: los carteles de Wire vs Wave o Wire is good estarán presentes en más de una viñeta. En ese contexto, algunos fingen ser lo que no son, mientras otros no conocen su verdadera identidad. De este modo, la búsqueda de la verdad adquiere un carácter perentorio.

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Segundo Círculo | Llantodemudo, 2013

 

Segundo Círculo | Zyberberg – Menéndez – Luján

No sólo el futuro nos puede presentar historias asombrosas. Estamos en Monserrat, en un edificio de departamentos: 2010 o 2017, poco importa, estos barrios cambian poco. Una prostituta ejerce su labor mientras escucha Los Beatles. Unos pisos arriba, un joven sueña acostarse con ella y “rescatarla” de su profesión. Ella es Mandy y él Ezequiel. Esta es una historia de amor que nos llevará de viaje por el cosmos.

El relato comienza cuando Mandy es seleccionada por un extraño personaje como recluta para “Segundo Círculo”, el prostíbulo más grande de la galaxia. Ezequiel, su joven y “perdedor” vecino ve cómo dos hombres se la llevan. Justo ese día él había conseguido el dinero suficiente para debutar con ella y contarle sus planes de amor: el trabajaría como técnico químico y ella abandonaría su profesión. De pronto, su vida se desmorona, ¿qué podría hacer él frente a esos dos rufianes? No importa, el amor lo impulsa a arriesgar su vida por la mujer que ama.

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Segundo Círculo | Zylberberg – Menéndez – Luján

 

Y casi la pierde. Alejandro, una especie de Han Solo argento, lo salva. Pronto se unirán en la aventura: uno buscará cobrarse una deuda; el otro, rescatar a una mujer. En el viaje hacia Segundo Círculo, Ezequiel demostrará que su torpeza puede llegar a ser útil. Por otra parte, su “romanticismo” le servirá para ganarse a la mejor de las aliadas: Penélope, una prostituta arácnida que siempre soñó con alguien como Ezequiel.

Segundo Círculo es una épica del amor, en el espacio. Ezequiel, como Aquiles, decide dejar su vida de sosiego y abocarse a la lucha. En su batalla espacial, se enfrentará a seres de toda la galaxia. La prostitución es como un Aleph, todo se concentra en Segundo Círculo: la codicia, la amistad, la corrupción y el romance. En medio de todo eso, Ezequiel, héroe trágico, conseguirá lo que buscaba sólo para perderlo.

Diagnósticos | Agrimbau – Varela

En ocasiones, como sucede también en otra artes, los autores de historietas se valen de la reflexión sobre los códigos propios de su lenguaje a fin de utilizarlos como partes constitutivas de sus obras. En general, este tipo de trabajos se reduce a un ejercicio de estilo, casi un boceto, o a una obra híbrida que no llega a apreciarse como una verdadera experiencia narrativa. Experimentar con un lenguaje para desarrollar una obra original nunca es sencillo, pero a veces aparecen artistas que logran un trabajo a la altura de sus pretensiones. Con Diagnósticos, Diego Agrimbau y Lucas Varela logran sortear exitosamente el desafío al ofrecernos un trabajo en el que el lenguaje de la historieta puede ser tomado como “personaje”.

Diagnósticos

Los autores trabajaron en Diagnósticos durante su residencia en “La Maison des Auteurs” de Angulema, Francia. El proyecto suponía crear un libro con seis historias cortas sobre transtornos mentales protagonizadas por seis personajes femeninos. El relato se valdría de los códigos propios del lenguaje de la historieta, al tiempo que se alejaría de los modos clásicos y la visión externa. En consecuencia, la dupla autoral trata cada caso desde un género en particular. En ese sentido, utilizaron temas como la ciencia ficción, el policial negro o la crónica intimista, entre otros, para abordar cada una de las patologías.

Agnosia, Claustrofobia, Sinestesia, Afasia, Akinetopsia y Prosopagnosia son las seis patologías abordadas en el libro.

Agnosia 1

En “Agnosia” (incapacidad de reconocer los objetos por sus cualidades, aunque las funciones sensoriales estén intactas) nos introducimos en la percepción de Eva. En este relato, la frontera entre la representación interna y el mundo exterior se torna porosa, al tiempo que las viñetas superponen información que permiten cuestionar la relación entre el significado de las palabras (a veces distorsionadas) y el significado del dibujo.

Claustrofobia

En “Claustrofobia” (miedo mórbido a permanecer en espacios cerrados), es el espacio de las “cuatro malditas líneas” de cada viñeta y, por extensión, de toda la página lo que oprime a Soledad. El personaje se asume como ficticio e intenta escapar, primero del papel, y luego de la narración, pero entiende que eso ya no depende de ella sino del lector. Seguir leyendo “Diagnósticos | Agrimbau – Varela”

Viruta y Chicharrón y las primeras historietas argentinas

A principio de siglo xx, Viruta y Chicharrón eran personajes tan famosos como lo son Mafalda, Enriqueta, Gaturro o Clemente hoy en día. Los chicos usaban sus disfraces en los desfiles de carnaval, los músicos le dedicaban canciones y las empresas de cigarrillos los utilizaban en sus campañas. Caras y Caretas, la revista en la que sus aventuras salían publicadas, los utilizó más de una vez en su portada que, por lo general, estaba reservada a personajes de la política. Así de importante fueron para la gráfica y lo siguen siendo para el estudio del desarrollo de la historieta en nuestros medios.

Las aventuras de Viruta y Chicharrón representaron durante mucho tiempo la introducción de un nuevo modelo de desarrollo de la historieta. Por esta razón fue considerada la primera historieta argentina moderna. Ese sostenido error fue corregido en esta última década, pero sus esquirlas aún se esparcen.

Ensayos recientes suman datos al error. Dicen, por ejemplo, que Viruta y Chicharrón fue la primera historieta publicada en Argentina (Torre, 2014: 9). Sin duda quienes realizan este tipo de afirmaciones lo hacen por una de estas dos razones: tienen una concepción de la historieta ligada al modelo del cómic norteamericano o desconocen las publicaciones de principio de siglo xx en Argentina. Vale aclarar que en nuestro ámbito son pocas las investigaciones sobre la historieta y, de ellas, una pequeña cantidad puede hacerse cotejando directamente el material de los primeros años del siglo anterior.

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Sarrasqueta (1913). Historieta didascálica.

De ese modo, resulta fácil entender la negación de material publicado en revistas tales como PBT, Tit-Bits o El Hogar. A su vez, esto lleva a desconocer una modalidad de la historieta que, si bien sigue vigente, no predomina. En esto podemos notar un problema central: estos ensayos no sólo no explicitan una definición de la historieta, sino que tampoco se preguntan ¿qué es la historieta? Es así que excluyen a una gran parte de la producción local en la búsqueda de modelos similares al que se consolidó en la prensa norteamericana.

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Décur. Historieta didascálica actual.

Sobre este punto cabe decir que, a principios de siglo xx, el público argentino conocía dos formas de la historieta: la europea (o didascálica) y la norteamericana (o moderna). La primera supone un discurso compuesto en dos planos complementarios: el dibujo acompañado por un epígrafe que lo aclara; el moderno, el cómic, supone la composición de una viñeta que integra dibujos y texto. Al menos desde 1907, la publicación de este segundo tipo se hizo regular en los medios gráficos locales (Gutiérrez, 2014: 77-78). Seguir leyendo “Viruta y Chicharrón y las primeras historietas argentinas”