Biblioteca de Ciencia Ficción Hispana – Quema, Ariadna Castellarnau (2015)

Quema Ariadna Castellarnau Tapa

“El gordo vaca nos mira con avidez.
–¿Y ésta? –pregunta.
Rudo le cuenta que soy su ayudante.
El gordo vaca ríe. Su ayudante, claro.
¿Y de dónde he salido si puede saberse?
–De la mierda –contesta Rudo.
El gordo vaca vuelve a reírse con ganas.
–¿De qué clase de mierda? –pregunta divertido.
–De la que salen todos los niños –zanja Rudo.”

¿Qué pasa con un poeta que comienza a escribir narrativa? ¿Cómo es ese primer relato en el que un género y un estilo deben pasar a ser otros, extrapolarse? ¿De qué manera conserva las marcas de una voz anterior? ¿De qué forma un género se transmuta en otro para poder seguir buscando, indagando, explorando las formas de decir siempre lo mismo, eso mismo que no deja de escaparse de las precariedades constitutivas del lenguaje? Todas estas cosas nos permite pensar el primer libro narrativo (y no digo cuento y tampoco novela) de Ariadna Castellarnau.

Quema narra un futuro distópico próximo. Algo pasó. Algo que se llama “el mal” y que no se sabe qué es pero que implicó la muerte de todos los seres vivos y la infertilidad de la tierra. En este futuro solo los humanos quedan, casi varados entre un dejarse extinguir y la supervivencia del todos contra todos. Bien de imaginario post-apocalíptico, la vida se reduce a un pragmatismo feroz donde todos los vínculos humanos son fugaces y transitorios y prima el egoísmo más desesperado. Sin embargo, el centro de la narración no es este mal que acaba con el mundo. A Castellarnau parece interesarle otra cosa que tiene más que ver con la respuesta que ofrece el humano ante la adversidad. Esta respuesta es la quema. Ante la aceptación de que el mal es total y de que a la vida le queda poco por contar, las gentes juntan de sus casas aquello que no responda a una utilidad inmediata y lo queman. Queman todo. Y el fuego es tal que las cenizas se comen el cielo. Lo que se quema es el pasado, todo vínculo con una vida anterior, como si el centro de Quema fuera el proceso de duelo de una humanidad a disposición de superarse a sí misma y entregarse a lo que viene, ya sea la muerte o un mundo nuevo.

Quema se compone de ocho historias cortas ubicadas en este mundo en común. No es Plop. En el futuro devastado de Quema no hay espacio para las grandes aventuras épicas; solo chispazos de vida. Sin embargo, los personajes se repiten y saltan de una narración a otra ocupando distintos roles, distintos nombres en distintos momentos de sus vidas. Novela fragmentaria que se corresponde con la interioridad de cada uno de sus personajes. “Ninguno de nosotros está entero. Estamos hechos pedazos”.

Pero como el hombre es hombre, en Quema hay intentos de restaurar esta humanidad quebrada. Se arman distintas sociedades, como la de los Intachables, que se proponen reconstruir el mundo anterior con basura y procesos eugenésicos estrictos, o los Imperfectos, resabios de otras comunidades, que se disponen a construir un mundo nuevo. Lo que se nos ofrece aquí es el método de lectura del propio género. A las literaturas post-apocalípticas no se las debe leer con la nostalgia por aquello que se perdió o se puede perder (postura conservadora) sino con la sensación de nuevo comienzo, de posthumanidad y de distancia crítica, desnaturalizante, con el orden del mundo actual. Estos textos evidencian el sostén precario y artificial que articula nuestras vidas y nos abren la mirada a lo nuevo, a lo distinto.

Dijimos que Quema es la narración de un duelo. Si bien es verdad que el relato es coral, compuesto de múltiples voces, hay uno de los personajes que aparece con una insistencia particular en casi todos los capítulos. Este personaje es Rita, a veces protagonista de varios episodios –entre ellos los que abren y cierran el libro–, a veces como personaje secundario o apenas mencionado. La vemos siendo Rita, siendo madre, siendo hija, siendo Reina; de lejos o también muy de cerca. Este personaje atraviesa su propio duelo personal y es el que inicia con el ritual de la quema, contagiándolo al mundo. Contagiándolo como se contagió el mal. Y es, nos podemos animar a decir, casi como si lo que quisiera contar Castellarnau fuera este proceso de duelo, esta superación personal de una pérdida que es también un pasado bloqueante y la posibilidad de abrirse a lo nuevo. Y es como si a Castellarnau no le hubiera alcanzado la poesía y hubiera necesitado matar el mundo y a todos sus seres y quemar el cielo para encontrar una nueva forma de explorar este proceso emocional interno. Quema ocurre todo en la interioridad del personaje pero también en el mundo, afuera, como si quisiera demostrar que entre ambos planos no hay tanta distancia.

Perramus, El piloto del olvido – Alberto Breccia – Juan Sasturain

Perramus Tapa

En el relato de aventura, la acción no se define por la mera peripecia o la ambientación sorprendente sino por lo valores que pone en juego. Y es el héroe, ese sujeto de riesgo que se define ante el peligro en cualquiera de sus formas, su habitante natural. Pero no está solo, en el extremo opuesto podemos encontrar al Mal en algunas de sus formas típicas: enemigo u obstáculo. Vencer esas dificultades, sortear las agresiones, arriesgarse: esa es la aventura y el héroe es aquel que en la acción sobre el otro se encuentra a sí mismo.

Perramus, el piloto del olvido (Breccia – Sasturain) es una historieta de aventuras con un héroe atípico. Sus acciones lo definen y de alguna manera lo pierden. Como lectores intentamos no sentirnos identificados con él. Si el héroe se presenta como la figura arquetípica de los valores de una sociedad, si es la imagen ideal del hombre, ¿cómo entonces podemos sentirnos identificados con alguien que resulta ser un cobarde? ¿Cómo podemos aceptar su accionar ante el MIEDO?

Sí, porque del lado opuesto al héroe está el Miedo, en todas sus formas. Y aquí vale la pena detenerse: el miedo nunca es algo externo. El miedo nos habita y, en ocasiones, jugamos con él y lo superamos. La más de la veces, podemos convivir y se nos convierte en una tensa costumbre: la noche de poesía, de fiestas, de violencias, de amores, de locuras, de muertes… Esa es la mejor representación que tenemos de lo inquietante que nos puede resultar algo. Y el miedo siempre es inquietud.

Nuestro héroe vive en esa noche constante y un día ve llegar a la muerte… y abandona a los suyos… y ruega por una nueva oportunidad.

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De eso se trata Perramus, El piloto del olvido, primera colaboración entre Juan Sasturain y Alberto Breccia. Quizá por su trascendencia o por la fama de sus autores, su argumento sea algo conocido. No obstante, nunca está de más una breve reseña.

No conocemos el nombre de nuestro héroe. Sólo lo vemos en la noche huir de los hombre cadavéricos que matarán a sus compañeros de resistencia. Entra en el bar “El Aleph”, ese punto que —como en la parodia de Cucurto— reune todos los vicios, y encuentra en los brazos de Margarita el olvido que andaba buscando. Así, pierde todo recuerdo del pasado, incluso su nombre. Pronto es abordado por los cadavéricos agentes del régimen de los mariscales que lo llevarán a un barco, el N. N., y lo bautizarán por la marca del gabán que lleva puesto: Perramus.

Junto a otros hombre se le encomendará una misión: tirar cuerpos al mar, desaparecerlos. Un trabajo higiénico. Perramus cumple con lo suyo. Rápido terminan con la tarea. 45 cuerpos arrojados al mar.

Una nueva orden: bajar a la bodega. Alguien, el Negro, advierte: “ahora es nuestro turno. Esas bolsas y esas piedras son para nuestros paquetes”. Otro, Devoto, recuerda que tenían un plan. Son tres, necesitan de Perramus. ¿Eres valiente?, le preguntan. Él no lo sabe. Pero actúa junto a los otros, engañan a los verdugos y se quedan con el barco. Devoto muere ¿por traición u olvido? Lo importante parece ser sobrevivir.

Antes o después, la muerte siempre es un negocio. Los cadáveres que se tiran al mar generan dólares y los que no, también. Visitan a Mr. Whitesnow y el Negro pide dinero en pago por un cadáver importante. Perramus, que ya tiene el olvido, pide tiempo, historia, y Mr. Whitesnow intentará otorgarle una identidad. Una falsa identidad como pago por un cuerpo sin vida.

Pronto el nombre de una mujer insinúa algo: Rita… Pero no hay tiempo para ocio. Mr. Whitesnow les encarga una nueva tarea: buscar y liberar al Enemigo, personaje que se resiste a abandonar la isla. El Enemigo duda: el destino de su vida está en la isla [¿Dije destino? Quise decir sentido]. Perramus y el Negro le dan la oportunidad de elegir. El Enemigo se queda con ellos. Abandonan la isla. Vuelven a ser tres.

Borges-destino-sentido

Llegan a un desierto. Un aeródromo de utilería les sirve para aterrizar. Allí, un director de cine usa a Perramus como héroe de una película bélica en la que su objetivo es rescatar a sus compañeros. Y Perramus acepta la máscara, la disfruta, asume su papel, cumple con su objetivo: es el héroe.

No tardan en escapar de ese falso set. Llegan a la Zona Liberada de la Vanguardia Voluntarista para la Victoria. Los revolucionarios detienen al Negro y El Enemigo. A Perramus, que es Nadie, lo envían a Santa María (la ciudad que nos suena a Onetti) con una clave para desentrañar el mensaje del Maestro: Borges. Ahora sí, lejos de la ficción, para liberar a sus amigos deberá cumplir con la misión. Y lo hace, y fracasa, pero lo intentó. De todas formas no terminan acá las aventuras de nuestro héroe.

Sin lugar a dudas, Perramus es una de esas historietas que uno tiene que leer; pero que también se puede disfrutar por su despliegue visual. Alberto Breccia intentó que cada ¿cuadrito? sea eso, una especie de obrita de arte. Pero no por una búsqueda elitista, sino porque le gustaba dibujar y experimentar y tomarse la cosa en serio. Es cierto que en ocasiones esos dibujos pueden dificultarnos la lectura; pero acaso eso sea un plus que Breccia le pide al lector. Y cuando uno se da el tiempo que eso exige, la historieta se disfruta mucho más.

Represión-Borges-Perramus

En cuanto al relato, nos encontramos en Perramus con un héroe alienado porque se trata de alguien que no puede encontrarse. Sin embargo, en esa segunda oportunidad que le brinda el olvido, se lo pone a prueba y él intenta estar a la altura las circunstancias. Pero lo superan, como podrían hacerlo con cualquiera de nosotros. Asumir el riesgo es saber que también se puede fracasar.

Sasturain y Breccia nos proponen en esta historieta publicada en 1984 una de las primeras reflexiones post-dictadura de temas como el de la resistencia y el olvido. Para el héroe, la memoria es un lastre; pero en su accionar termina reencontrándose con la culpa y de alguna manera intentará expiarla.

Perramus, El piloto del olvido es la primera de una serie de cuatro. Sobre las otras quizás les hable en otra ocasión, mientras tanto, ustedes pueden leerlas en una excelente edición de De La Flor.


Autor: Emiliano Gabriel Pascal, estudiante de Letras en la Universidad de Lomas de Zamora.

BIBLIOTECA DE CIENCIA FICCIÓN HISPANA Promesas naturales, Oliverio Coelho (2006)

“como si las múltiples vidas que lleva una mujer
se relevaran en la conciencia de la materia y
desvistieran los cimientos de un hombre”

Promesas naturales está bueno. No sé qué clase de reseña empieza así, pero hay que decir lo que hay que decir y esta novela se lo merece. Final de la Trilogía del Futuro de Oliverio Coelho, Promesas naturales no solo termina de definir un mundo que hasta entonces íbamos construyendo de a pedazos sueltos (la novela comienza incluso con un mapa de la ciudad en donde las distintas clases sociales se dividen y organizan) sino que es también la más narrativa de las tres. La exploración introspectiva y claustrofóbica de las neurosis de los personajes queda un poco al margen y el centro lo ocupan recorridos, encuentros, acción y cierta intriga.
Esta novela es, también, quizás, la más optimista de la trilogía. Si Los invertebrables y Borneo comienzan en el encierro (real o psíquico) y concluyen ambas en una apertura a lo desconocido, Promesas naturales continúa allí donde las otras se quedaron para desentrañar qué es eso otro que hay afuera. Bernina, protagonista, se escapa de los Territorios Paralelos con dos bebés encima. Uno de ellos es Odiseo, el bebé mutante no-nato que le habita el útero desde hace años como un acontecimiento siempre a punto de suceder, siempre avisando, pateando, pero que no ocurre. El otro es Ungi, un muñeco que Bernina lleva en una caja. Con ambas extensiones de una femeneidad informe encima, la protagonista retorna al Estado que le expropió la identidad al nacer y la exilió a tierras marginales. Allí el Ministro le ofrecerá una identidad nueva dentro del dispositivo estatal (una que no es esa irrecuperable, imposible, que le quitaron en su nacimiento, ni tampoco esa falsa, Bernina, que le impusieron al adoptarla) y cuidados médicos para un parto controlado a cambio de que actúe como espía en los Territorios Paralelos y traicione a los ilotas con los que se crió. Es en este dilema que el personaje bailará como un péndulo.
En los idas y vueltas de Bernina, la novela arma su contrapunto biopolítico entre dos formas de vida. Por un lado, la del dispositivo estatal, donde todos sus integrantes son idénticos, hermosos y perfectos, cuyos cuerpos, resultantes de mecanismos médicos omniabarcativos y absolutos, viven capturados en una burocracia total. Por el otro lado están los Territorios Paralelos, espacio de marginalidad estratificado por las distintas configuraciones corporales de sus habitantes, jerarquizados en una cadena alimenticia y de explotación caníbal. Los contrastes continuos se reducen a dos formas de entender la salvación de la humanidad: la conservadora, en el imperativo del Estado de salvaguardar y restaurar cierta noción de un humano original, y la radical, la de los Territorios Paralelos, que desreconoce una forma humana prototípica y entrega la vida a los impulsos del devenir. Bernina no se queda con ninguno de los dos, y entre las múltiples aristas que le encuentra al dilema hay dos que merecen la atención.
Una de ellas tiene que ver con el deseo. Si en los Territorios Paralelos se encuentra la falta de límites que permite la proliferación de la vida, la belleza está realmente en los hombres perfectos del Estado. La novela no se mete con si el gusto es o no una construcción social; prefiere dejarle a Bernina el gesto sincero aunque autoboicoteante de enamorarse de cada uno de los individuos perfectos y castrados del Ministerio (es notable que no pare de encontrar “pretendientes” entre aquellos que alguna vez le quitaron la identidad). Sabe que en los Territorios Paralelos el encuentro está vedado, no por la sexualidad, que se da sin tapujos, sino por el sentimiento de ajenidad con la informidad del otro.
El otro asunto tiene que ver con la lengua. En oposición al lenguaje verborrágico de la burocracia estatal, que dice mucho para no decir nada, los Territorios Paralelos se presentan como un “Paraíso Alternativo” donde los humanos, salvo por los ilotas -exiliados del Estado-, encontraron la forma de comunicarse sin palabras. Un lenguaje paraverbal que solo dice lo necesario, lo esencial. Bernina, quien posee el lenguaje del Estado, encuentra allí que la palabra es la disidencia de la disidencia. Si, por un lado, es un artefacto administrado por el poder (el Estado), por otro lado es también el medio por el cual los humanos pueden reinventar y reinventarse (¿cuál otra es, sino, la definición de poesía?). Coelho aquí parece adscribir más a Burroughs que a Marcelo Cohen: la palabra está atravesada por el poder; una comunidad emancipada solo se puede dar en tanto haga abandono de ella y encuentre otras formas de comunicarse (la danza, el canto). No hay política en los sujetos individuales.
Un detalle significativo nos viene bien para cerrar. ¿Qué pasó con los animales? Si en Los invertebrables andaban sueltos entre la zoología urbana de la ciudad y en Borneo habían mutado en formas salvajes e irrecuperables, en Promesas naturales, un futuro aún más lejano, hace rato que se encuentran extintos. No queda más vida animal que la humana. Ahora bien, eso que es una clausura es también una invitación. Solo en los Territorios Paralelos, allí donde habita lo anormal, lo variado, lo múltiple y siempre distinto, es donde puede surgir esa vida nueva que sea promesa de un futuro diferente.

Historietas de CF | Reseñas: El día más largo de futuro, Reflejo y Segundo círculo

En esta oportunidad, les ofrezco tres reseñas de historietas de ciencia ficción que se proponen algún tipo de desafío: El día más largo del futuro es una historieta sin globos; Reflejo, un policial negro con elementos oníricos; y Segundo Círculo, una épica romántica espacial protagonizada por un nerd. Las historietas quedan presentadas y ustedes invitados: ¡pasen y lean!

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El día más largo del futuro | Hotel de la Ideas, 2016

El día más largo del futuro | Lucas Varela

En una ciudad futurista, dos empresas compiten por el control de todo. Un tranquilo empleado, un extraterrestre dueño de un portafolio-arma de destrucción y un robot asesino son los personajes que nos introducen al desarrollo de una guerra silenciosa.

Lucas Varela (Diagnósticos) vuelve a experimentar con el lenguaje de la historieta. En ésta, no hay globos ni didascalias, a penas un breve título para cada uno de sus cinco capítulos. Estamos frente a una auténtica narración gráfica.

Un día cualquiera, una «cosmonave» cae al planeta. La patrulla de la compañía del conejo encuentra a su tripulante, lo apresa y le quitan su portafolio. Pronto, descubrirán que tiene un gran potencial como arma.

Mientras tanto, en la compañía del cerdo negro se lleva a cabo una competencia de robots asesinos. El ganador deberá introducirse en la compañía rival y asesinar a su lider.

Pero no son ellos los únicos que tienen planes conspirativos. Un oficinista de la compañía del conejo bebe un café de la otra. Entonces, se lo llama para hacerle una limpieza y hacerle una propuesta. Deberá infiltrarse en la compañía del cerdo negro y utilizar el portafolios para destruirla. Para demostrarle que hablan en serio y que no puede negarse a la solicitud, le muestran el potencial del portafolios y traen a los suyos a modo de amenaza.

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Viñeta – El día más largo del futuro | Lucas Varela

Como Oesterheld en «Inocente Maquiavelo Reforzado», Varela nos ofrece un relato de ciencia ficción que funciona como denuncia contra el consumismo y el comercio sin restricción. Sin un estado presente, en El día más largo del futuro las corporaciones son dueñas de todo y cada hombre es definido por aquella a la que pertenece. En ese universo parcelado, no hay lugar para el individuo: todos son peones de un sistema que los engulle.

El relato está cubierto de un humor oscuro, que nos permite la risa y la reflexión. Varela logra adentrarnos en ese universo a partir de un diseño, composición y montaje eficientes, al tiempo que entretenido.

Reflejo - Santullo&Jok
Reflejo | Loco Rabia, 2016

Reflejo | Santullo – Jok

«The reflex is a lonely child»
The Reflex, Duran Duran.

En Reflejo el futuro no nos presenta un mundo extraordinario. Vemos autos voladores, pero estos siguen emitiendo gases y conviven con la tecnología de las cuatro ruedas. En el plano social, la evasión de controles y las coimas policiales siguen a la orden del día. Y los términos burocráticos parecen no haber cambiado, pero lo que los protocolos de investigación sólo parecen servir para ser transgredidos.

El relato comienza con el asesinato del policía Reynoso. Lorena Baffo, quien tendrá a su cargo la investigación del crimen, se despierta en medio de la noche tras haber soñado los hechos que acaban de ocurrir. No será la única vez que le suceda.

Walsh, un viejo sabueso compañero de Reynoso, intentará averiguar qué intereses estaba tocando y así llegar al responsable de su muerte. Todo parece indicar que su asesinato está relacionado con ciertos problemas en el laboratorio de genética de Industrias Boneville.

Mientras tanto, la investigación de Baffo parece remontarse a unos años antes. Abril de 2047 será la fecha clave para acceder a las verdaderas causas de una serie de asesinatos que intentan encubrir algo.

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Reflejo | Santullo-Jok

Santullo y Jok desarrollan un policial negro en un futuro (¿2062?) sucio y porteño, donde la lógica es la oposición entre lo analógico y lo digital: los carteles de Wire vs Wave o Wire is good estarán presentes en más de una viñeta. En ese contexto, algunos fingen ser lo que no son, mientras otros no conocen su verdadera identidad. De este modo, la búsqueda de la verdad adquiere un carácter perentorio.

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Segundo Círculo | Llantodemudo, 2013

 

Segundo Círculo | Zyberberg – Menéndez – Luján

No sólo el futuro nos puede presentar historias asombrosas. Estamos en Monserrat, en un edificio de departamentos: 2010 o 2017, poco importa, estos barrios cambian poco. Una prostituta ejerce su labor mientras escucha Los Beatles. Unos pisos arriba, un joven sueña acostarse con ella y “rescatarla” de su profesión. Ella es Mandy y él Ezequiel. Esta es una historia de amor que nos llevará de viaje por el cosmos.

El relato comienza cuando Mandy es seleccionada por un extraño personaje como recluta para “Segundo Círculo”, el prostíbulo más grande de la galaxia. Ezequiel, su joven y “perdedor” vecino ve cómo dos hombres se la llevan. Justo ese día él había conseguido el dinero suficiente para debutar con ella y contarle sus planes de amor: el trabajaría como técnico químico y ella abandonaría su profesión. De pronto, su vida se desmorona, ¿qué podría hacer él frente a esos dos rufianes? No importa, el amor lo impulsa a arriesgar su vida por la mujer que ama.

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Segundo Círculo | Zylberberg – Menéndez – Luján

 

Y casi la pierde. Alejandro, una especie de Han Solo argento, lo salva. Pronto se unirán en la aventura: uno buscará cobrarse una deuda; el otro, rescatar a una mujer. En el viaje hacia Segundo Círculo, Ezequiel demostrará que su torpeza puede llegar a ser útil. Por otra parte, su “romanticismo” le servirá para ganarse a la mejor de las aliadas: Penélope, una prostituta arácnida que siempre soñó con alguien como Ezequiel.

Segundo Círculo es una épica del amor, en el espacio. Ezequiel, como Aquiles, decide dejar su vida de sosiego y abocarse a la lucha. En su batalla espacial, se enfrentará a seres de toda la galaxia. La prostitución es como un Aleph, todo se concentra en Segundo Círculo: la codicia, la amistad, la corrupción y el romance. En medio de todo eso, Ezequiel, héroe trágico, conseguirá lo que buscaba sólo para perderlo.

BIBLIOTECA DE CIENCIA FICCIÓN HISPANA | Borneo, Oliverio Coelho (2004)

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“La superación de la obra, su inversión: la etapa
carnívora en la que el arte se autodevora y pare
simultáneamente su propio futuro”

Un error y una carencia. A Ornello Balestro le extraen dos muelas que no eran. Así empieza Borneo, la segunda parte de la Trilogía del Futuro de Oliverio Coelho. Si en Los invertebrables la humanidad era aquello que se cocinaba en ese espacio de tensiones y claustrofobia que es la intimidad con el otro, Borneo mira hacia adentro y se pregunta por cuánto hay de humano en esa habitación amorfa que es el propio cuerpo. Sin embargo, nos sigue diciendo Borneo, y en esto asume su cuestionamiento político, para mirar hacia adentro hay que mirar hacia afuera, a los dispositivos que construyen la corporalidad.

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Diagnósticos | Agrimbau – Varela

En ocasiones, como sucede también en otra artes, los autores de historietas se valen de la reflexión sobre los códigos propios de su lenguaje a fin de utilizarlos como partes constitutivas de sus obras. En general, este tipo de trabajos se reduce a un ejercicio de estilo, casi un boceto, o a una obra híbrida que no llega a apreciarse como una verdadera experiencia narrativa. Experimentar con un lenguaje para desarrollar una obra original nunca es sencillo, pero a veces aparecen artistas que logran un trabajo a la altura de sus pretensiones. Con Diagnósticos, Diego Agrimbau y Lucas Varela logran sortear exitosamente el desafío al ofrecernos un trabajo en el que el lenguaje de la historieta puede ser tomado como “personaje”.

Diagnósticos

Los autores trabajaron en Diagnósticos durante su residencia en “La Maison des Auteurs” de Angulema, Francia. El proyecto suponía crear un libro con seis historias cortas sobre transtornos mentales protagonizadas por seis personajes femeninos. El relato se valdría de los códigos propios del lenguaje de la historieta, al tiempo que se alejaría de los modos clásicos y la visión externa. En consecuencia, la dupla autoral trata cada caso desde un género en particular. En ese sentido, utilizaron temas como la ciencia ficción, el policial negro o la crónica intimista, entre otros, para abordar cada una de las patologías.

Agnosia, Claustrofobia, Sinestesia, Afasia, Akinetopsia y Prosopagnosia son las seis patologías abordadas en el libro.

Agnosia 1

En “Agnosia” (incapacidad de reconocer los objetos por sus cualidades, aunque las funciones sensoriales estén intactas) nos introducimos en la percepción de Eva. En este relato, la frontera entre la representación interna y el mundo exterior se torna porosa, al tiempo que las viñetas superponen información que permiten cuestionar la relación entre el significado de las palabras (a veces distorsionadas) y el significado del dibujo.

Claustrofobia

En “Claustrofobia” (miedo mórbido a permanecer en espacios cerrados), es el espacio de las “cuatro malditas líneas” de cada viñeta y, por extensión, de toda la página lo que oprime a Soledad. El personaje se asume como ficticio e intenta escapar, primero del papel, y luego de la narración, pero entiende que eso ya no depende de ella sino del lector. Seguir leyendo “Diagnósticos | Agrimbau – Varela”

Literatura en el XXI: Fan fiction (I)

Fan art, fan fiction, fandom, fan film, fan game, son palabras que sólo los que tuvimos (o tenemos) posters en nuestros cuartos o hemos leído más de tres veces el mismo libro, podemos entender. Hoy nos toca hablar de uno de los fenómenos más increíbles vinculados a este fanatismo: el fan fiction.

Fan fiction significa ficción de fans. Estas historias escritas por fanáticos responden exclusivamente a la necesidad de crear historias cuyos actores principales sean los protagonistas de sus películas, series, animes, juegos o libros favoritos. Desde Harry Potter hasta Sailor Moon, de Tomb Raider a The Big Bang Theory, ninguna ficción, sin importar su origen, queda libre de ser reescrita o utilizada por los fans como materia prima de las vueltas de su imaginación.

¿Cuál es el motor que lleva a los consumidores a crear historias de ficción sobre una ficción? Las respuestas son muy personales y no podemos responder una generalidad. Muchas veces lo que se busca es aplacar las ansias o proponer realidades que sólo existen en las cabezas de los seguidores, tal es así que Draco Malfoy y Hermione Granger han sabido ser los más apasionados amantes e incluso hemos leído Universos Alternos que permiten a los autores de estas historias escribir sobre la vida amorosa entre Sherlock Holmes y John Watson. Cuando Harry Potter se estaba escribiendo y Rowling nos tenía a todos ahogados en nuestra desesperación por nuevas publicaciones, muchas historias nacieron como continuaciones. El ansia de un fanático es insostenible.

¿Es esto legal? No, no lo es. Los copyright especifican que no puede haber reproducción parcial o total de las obras, pero oponerse a una acción de fans para fans que sólo logra alimentar la necesidad de consumir películas, llaveros, obras de teatro, tv por cable o internet, parece absurdo. No hay demasiada lógica en poner en contra a un consumidor. El fandom es peligroso, no es sabio ponerlo en contra. Por esta razón, dependiendo el autor de cada historia tenemos quienes buscan prohibir estas prácticas y quienes entienden el fin último de cada una. Seguir leyendo “Literatura en el XXI: Fan fiction (I)”

Biblioteca de ciencia ficción hispana – Los invertebrables, Oliverio Coelho (2003)

  

 “Todos los rastros de humanidad se
descompusieron. Quedaron trenzas
de aire…”

        Siempre es bueno ver cómo un escritor construye un mundo. No hablo del mundo construido en sí, en el que el lector cree y se adentra, sino más bien del proceso, la gestación desde partículas mínimas y casi caprichosas hasta ese entramado final en el que cada clavo parece estar en su sitio. Mucho de eso hay en la Trilogía del Futuro de Oliverio Coelho. Un espacio claustrofóbico con mucho de neblinoso, de indefinido, donde es la sugerencia la que lo promete todo, mientras con el correr de los libros vemos que las cosas toman forma, que el escritor de a poco se la juega dándole nombre y sentido a todo eso que gira.

       Los invertebrables es la primera parte de la Trilogía. En él nos ubicamos en un departamento mínimo dentro del cual viven tres personajes que poco tienen que ver entre sí más allá de las dependencias y necesidades que comparten y los odios y rencores que solo la máxima de las intimidades puede dar. Los tres son parias biológicos. El Estado, que parece ser que en el futuro es total y bastante eugenésico, se ocupa de “normalizar la humanidad” mediante la exclusión de todos aquellos que no cumplan con los requisitos del modelo humano prototípico. Es de esta manera que el narrador protagonista, junto a sus compañeros de vida, son derivados a los Territorios Paralelos, una zona de marginación absoluta en donde la gente vive encerrada en sus cuartos mientras las calles son tomadas por criaturas bestiales, a veces humanas y a veces no. Los tres son discapacitados: el narrador está postrado en una silla de ruedas, Fermín es ciego y Benito es un hipocondríaco y un disminuido espiritual. A partir de este planteo inicial la novela, que se desarrolla casi en su totalidad dentro de esta habitación, toma la postura pesimista, algo arltiana, que defenderá durante todo el relato: los marginados, aquellos reducidos por un poder opresor a los escalones inferiores de la humanidad, no buscan más que imponer su orgullo individual marginando a sus iguales. Toda la novela gira sobre la posibilidad siempre frustrada de construir comunidad, un encuentro productivo con el otro que es también igual a mí. Seguir leyendo “Biblioteca de ciencia ficción hispana – Los invertebrables, Oliverio Coelho (2003)”

Viruta y Chicharrón y las primeras historietas argentinas

A principio de siglo xx, Viruta y Chicharrón eran personajes tan famosos como lo son Mafalda, Enriqueta, Gaturro o Clemente hoy en día. Los chicos usaban sus disfraces en los desfiles de carnaval, los músicos le dedicaban canciones y las empresas de cigarrillos los utilizaban en sus campañas. Caras y Caretas, la revista en la que sus aventuras salían publicadas, los utilizó más de una vez en su portada que, por lo general, estaba reservada a personajes de la política. Así de importante fueron para la gráfica y lo siguen siendo para el estudio del desarrollo de la historieta en nuestros medios.

Las aventuras de Viruta y Chicharrón representaron durante mucho tiempo la introducción de un nuevo modelo de desarrollo de la historieta. Por esta razón fue considerada la primera historieta argentina moderna. Ese sostenido error fue corregido en esta última década, pero sus esquirlas aún se esparcen.

Ensayos recientes suman datos al error. Dicen, por ejemplo, que Viruta y Chicharrón fue la primera historieta publicada en Argentina (Torre, 2014: 9). Sin duda quienes realizan este tipo de afirmaciones lo hacen por una de estas dos razones: tienen una concepción de la historieta ligada al modelo del cómic norteamericano o desconocen las publicaciones de principio de siglo xx en Argentina. Vale aclarar que en nuestro ámbito son pocas las investigaciones sobre la historieta y, de ellas, una pequeña cantidad puede hacerse cotejando directamente el material de los primeros años del siglo anterior.

Sarrasqueta
Sarrasqueta (1913). Historieta didascálica.

De ese modo, resulta fácil entender la negación de material publicado en revistas tales como PBT, Tit-Bits o El Hogar. A su vez, esto lleva a desconocer una modalidad de la historieta que, si bien sigue vigente, no predomina. En esto podemos notar un problema central: estos ensayos no sólo no explicitan una definición de la historieta, sino que tampoco se preguntan ¿qué es la historieta? Es así que excluyen a una gran parte de la producción local en la búsqueda de modelos similares al que se consolidó en la prensa norteamericana.

decur
Décur. Historieta didascálica actual.

Sobre este punto cabe decir que, a principios de siglo xx, el público argentino conocía dos formas de la historieta: la europea (o didascálica) y la norteamericana (o moderna). La primera supone un discurso compuesto en dos planos complementarios: el dibujo acompañado por un epígrafe que lo aclara; el moderno, el cómic, supone la composición de una viñeta que integra dibujos y texto. Al menos desde 1907, la publicación de este segundo tipo se hizo regular en los medios gráficos locales (Gutiérrez, 2014: 77-78). Seguir leyendo “Viruta y Chicharrón y las primeras historietas argentinas”

Literatura en XXI: Prólogo

   

    Los libros, las revistas, los diarios, los folletines, fueron algunas de las formas más populares de comunicación literaria años atrás. En algún momento de este siglo creímos que podían llegar a desaparecer ante los pasos de gigante que fue dando el monstruo llamado Internet, los más apegados al papel temblamos de terror en nuestras casas y corrimos a decirles a nuestros libros que iba a estar todo bien, que no los íbamos a abandonar.

    Pese al terror momentáneo eso no ocurrió, los libros se siguen editando y vendiendo (algunos a precios malévolamente elevados, hay que aclarar) y aún existen revistas que nos recuerdan lo genial que es leer una publicación con distintos textos, cuentos, poesías, palabras que dan saltos de alegría al verse impresas. Pero lo cierto es que abrir Chrome o Firefox es algo más común que abrir un libro, dar vueltas por el mundo online es algo cotidiano. Por suerte, gran parte de los que escribimos entendemos que tenemos que acoplarnos a las nuevas necesidades y ofertas. Decirle que no a un blog, a una página de Facebook o a un libro que se puede leer desde una Tablet es una opción, pero lo real es que sería algo así como tomar un Fernet con Pepsi: una locura total.

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