​El gran Blanco- Erik Coria

¿Qué es eso en el cielo? 

¿Es un pájaro?

¿Es un avión? 

Es el gran blanco. 

Sereno y crítico como Borges, 

Valiente y audaz como Cortázar, 

Una mano con unos dedos en v demuestran sus principios 

Y un canto peronista alegra sus mañanas. 

Jornadas de mates interminables con risas incontenibles 

Chistes, debates y polémicas junto con el camarada 

Aunque evita polémicas que propone Erik. 

Su corazón tuvo muchas dueñas cada una con una particularidad 

Pero hubo una que lo atrapó y cautivó de una forma única

Ahora juntos esperan la llegada de la esperanza, fruto de su amor. 

Voy a la unlz (universidad de lomas) 

Llego a la puerta mientras voy siguiendo las risas 

Y me digo sonriendo a mi mismo ¡ ese es el gran blanco!    

Dedicado a mi gran amigo y compañero GIAN BLANCO 
AUTOR: ERIK CORIA. 

  Llanto- Jacky Bonelli 


Bon apetite  dijiste
y al ritmo de un canto 

lo engulliste

las paredes sangraban 

repleto estaba

demagogia que me encanta

me aterra y me espanta

con el paso de los años asimilar en cada órgano

el efecto transmitido 

gota tras gota

 iba salpicando ”la sustancia”

hiciste que el pigmento se expanda 

a lo largo de mi alma

la salinidad abundante

conformó al llanto

Inmortalicé, copié, y digitalicé

nuestra imagen en cada citoplasma

y en los desvelos de la noches 

me siento a retratarte con palabras

¡¡¡caníbal!!!

de todos los artes

el tuyo siempre fue la mentira

sueño despierta escuchando tu dialéctica

mecanicista el enamoramiento

estímulo-respuesta

invisible, abstracto, una forma dibujada

un corazón, un llanto, cascada de lágrimas sobre la cara

encubierta, discreta y callada

tu glotonería

ambivalente, débil y atraída

que ingenuidad la mía

dimensión desconocida

solo un rato de saciedad 

te brindó esta golosina

él, yo y vos 

ellos, los dos

laten sigilosos al ritmo del canto, del llanto

bailando decisiones

aceptando corrupciones

sin razonar

se han encadenado dos corazones

se han expuesto al juego del amor como atracción de circo

y sin permisos y condiciones

has devorado el mio

Al comandante – Pablo Antonini

EE

Hace 4 años tu magia deleitaba bajo una inmensa lluvia a millones de hombres y mujeres, que nacieron en el barro, en los montes más profundos y en las selvas más injustas de la hermosa Patria hermana de Venezuela, esa que bajo el sable de la justicia social la declaraste bolivariana para que así tenga su segunda independencia, para que esos hombres y mujeres de barro sean soberanos, sean libres y tengan el derecho a la vida que tantos años de Injusticias le habían quitado. Seguir leyendo “Al comandante – Pablo Antonini”

Los amigos imaginarios – Marco Arzabe Bowles

 

WiFi

Creo que me gusta más la versión tuya que no está en la red. La que no tiene filtros sobre la piel, la que habla, la que respira, la que suda por las noches. Me gusta cuando tu risa se escucha, cuando si te gusta lo que hago, me lo decís y no apretás un botón. Me gusta cuando me comentás algo por el teléfono, algo que no puede ser público, algo que no querés recordar por siempre.

Me gusta la versión tuya que no está en internet, la que llora de vez en cuando, la que se irrita muy seguido, la que pocos conocen, la que yo conozco mejor que nadie.

Creo en tus labios, creo que tu piel es hermosa, creo que tu aroma me va a dejar loco.

Creo en Dios, creo en vos, creo en mí, creo en está conexión WiFi que nos mantiene cercanos, que me llevó a vos, que es el hilo del cual colgamos y que también nos ahorca.

Desastre

‘¿Me ayudas a abrirla, por favor?’
Le dije a la chica de las rastas en el bar
‘Perdón, soy un desastre’.
La chica con sueños enredados sonrío
y abrió mi lata de cerveza
utilizando sus uñas negras
‘Tomá, Desastre’, me dijo y me reí.
De fondo sonaba mi canción favorita
y las luces cambiaban de color cada tanto
Mis amigos estaban frente a mí
hablando
bailando
sonriendo
tomando
Yo cierro mis ojos
e imagino nubes
y bailo
y sonrío
y tomo
un sorbo
de mi lata
cada tanto.
Desastre, me dijo la de las rastas.
Desastre
me siento
cada tanto.

Montaña Rusa

Como has estado?

Como siempre.

Y como es eso, según vos?

Como estar montado en una montaña rusa

Qué tipo de montaña rusa?

Como las que te ponen de cabeza.

Esas son mis favoritas.

Quizás por eso somos amigos.

Sí, cierto.

Y quizás por eso no podríamos ser más que amigos.

Por qué?

Porque gritaríamos todo el tiempo.

Sí, cierto.


Autor: Marco Arzabe Bowles.

Blog de poesía de Marco: https://losamigosimaginarios.com/

Unas décimas a Buenos Aires, de una chilena – Ángela Carolina

tango-buenos-aires-mejores-boliches-ok

Oh esas locas callecitas

me hechizaron
y a vos, me llevaron.
Descubriendo poesías
que hay en tu corazón
y que podés encontrar
si vas, por su alrededor
y un tango cantarás,
mientras una gran pasión
en vos, vos nacerá.

Y seguiré por Palermo
para sentir el aroma
de aquellas divinas hojas,
que me recuerdan tus besos
y me dormiré
otra vez
hasta que vos, vos
con tu brisa me despertés
y nosotros dos,
pintemos el amanecer…

De aquella gran ciudad
llena de vida y muerte,
que cruzan sus andenes
y aquellas almas sin paz
que vagan por los trenes,
entre Constitución
y las demás estaciones
que nos llevan hacia el interior
de nuestras contradicciones,
para oír aquel clamor.

De un triste chamamé
que los viejos simplemente
pueden comprender,
tomando unos mates
con hijos y nietos,
mientras las madres
se levantan sin reparo
para ir a esa famosa
Plaza de Mayo
¡qué las hizo tan grandiosas!


Autora: Ángela Carolina, estudiante de Periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora.

Friends- Erik Coria

 

Sopla un viento en mi alma esperando un saludo

Y una carcajada siempre, mi fuerza es una risa

O un abrazo.

 

Te divertís cuando estas con ellos y te emocionas

Sin ellos, héroes de día  y villanos de noche

Una salida como una juntada es un círculo irrompible.

 

 

Un código inolvidable que jamás desaparecerá

Adrenalina frente al peligro como caos en la diversión

Un cóctel explosivo sin igual.

 

 

Pero ellos tienen algo en común son mis amigos y

Por siempre seremos uno frente al mundo

Feliz día del amigo a todos aquellos que siempre están,

Gracias por mucho a cambio de tan poco.

Después de cenar – Juan Corbalán

Después de cenar levantábamos la mesa con gusto
todo estuvo exquisito
Para dormir me leías un cuento
que terminaba en las páginas
pero seguía en mis sueños.

Toda la infancia dibujándote orillas
que abrazan grandes ríos.

Toda la infancia coloreando frutas
que alegran la sobremesa

Toda la infancia poniendole tu nombre
a tus enseñanzas,
para devolverte algo de aquellos cuentos
que me leías después de cenar

Magras anécdotas – Emiliano Pascal

EE

En un lenguaje extraño

como el desierto

sin toxinas, sin velocidad

sin ruido,

vos podés escribir lo que quieras

cambiar de nombre,

vivir afuera.

¿Y para qué?

 

Nota al pie

I

Veo la mesa interrumpida

por las ciento treinta páginas

que traducen una frase de adiós.

 

Debo admitirlo.

Berta, como tantas otras veces,

ha venido.

 

Imagino

sus ojos tranquilos y secos

en la cara ancha y redonda.

 

Imagino sus manos,

sus pasos, la puerta.

 

No hubiera hecho nada

al verla entrar.

 

Sin duda por eso,

Berta mira la mesa,

no quiere quedarse,

no quiere irse,

no quiere admitir que eso

es exactamente lo que siente.

 

II

La vieja

cruza las manos

y reza en voz baja.

 

El viejo se asoma, la mira

no va a reprocharle

la idea de su muerte inesperada

ni la forma que eligió para morir.

 

Acaso los una un sentimiento

del tipo impersonal.

Porque nadie puede vivir

con el paso del tiempo,

la humedad en las paredes

y los agujeros en las sábanas

sin reducir al otro

a una imagen inocua,

para siempre segura

en la neutra memoria.

 

El hombre canoso y triste,

junto a la ventana,

mira el mundo y se pregunta:

¿quién ha de continuarlo?

 

III

 

En los últimos meses

se permitió dejar pasar

los recuerdos que emergen

en magras anécdotas

(lo mal que comía,

la mujer que ya no quiso

salir de su pieza,

el hombre de la lucha suicida),

como dejó pasar otras cosas

(una nubecita de polvo,

una carta sentida

que no iba dirigida a él)

que eran parte de algo

indescifrable.

 

Ahora sonríe,

le resulta fácil.

En algún cajón de su escritorio,

una carilla suelta,

que hace una noche escribía,

repite de principio a fin

con letra de sonámbulo:

«¿quién ha de  pagar

los gastos de entierro?»

Seguir leyendo “Magras anécdotas – Emiliano Pascal”

El estudiante – Marcelo Bonelli

EE

¿Cómo forjamos un hierro?, pues con yunque y maza. Cuando está vivo, latente y candente, es la única manera de darle forma.

Si no me hubieran apaleado, abofeteado, enmendado ¿qué sería el camino largo del estudiante? Porque acá se forma el antes y el después de todo ser humano, un camino plagado de dudas, de preocupaciones, de exabruptos, de diligencia, pero con las ansias inimaginables de encender el fuego de la sabiduría; pues qué sería de ésta sin la pasión, el ahínco y plagada de amor.

A como afloran los tiempos, somos una raza casi extinta, fría y tecnológicamente atrasada a nuestros ancestros. Mi abuelo era albañil, hombre duro de manos enormes y rostro curtido, con su sabiduría a cuestas. Él todo lo hacía con pasión, realizó su casa y reparaba cualquier cosa que se le pusiera frente a los ojos; algo superior, como lo veo yo, a lo que muchos somos, sin ofender, inútiles, porque no sólo los libros instruyen, también las vivencias, los lazos, la convivencia, las relaciones y el quehacer diario.

Deberíamos tratar de incluir cosas como el “te ayudo”, estoy acá, aquí al lado tuyo, para entender y comprender, oírte, en este mismísimo instante, no otro, ya, ahora, que de a dos, tres o cuatro, oyéndonos, aprenderemos más que singularizándonos.

Los genios que no están, han regalado su legado, dejando su marca en el tiempo, para los que vendrán, aquellos que aún no sabemos nada, que hemos dado ese gran salto escolar para encontrarnos con grandes e inimaginables tomos de historia pasada. Así como aquellos maestros lo fueron, así hoy somos nosotros, los estudiantes, una seca hoja de papel en blanco, dispuesta a escribir nuestra historia.

manos


Autor: Marcelo Bonelli