¿Por qué escribir? – Emiliano Pascal

Preguntarse “por qué hacer x” supone insertarse en la búsqueda de aquello que lo motiva. En ese sentido, asumir el interrogante “¿Por qué escribir?” implica que aceptemos que hay un motivo para desarrollar esa práctica y que, quizá, si lo explicitamos ya no parecerán absurdas las páginas que llenan los novelistas ni vanos nuestros intentos por conseguir, al menos, una línea decente. En cambio, no escribir carecerá de justificación.

El problema, como siempre, es múltiple; pero aceptemos estas dos caras como sus dos mejores expresiones: por un lado, la obviedad de que no existe un único motivo que nos impulse a tomar la pluma; por el otro, el hecho de que no deberíamos aceptar que todos pensamos lo mismo cuando leemos la palabra escribir.

En esto pretendo ser breve, porque ya toda una caterva de estudiosos ha escrito sobre el tema. Hay una forma de escritura que está vinculada con el dominio del otro: sea a través de discursos judiciales, publicitarios o, incluso, artísticos. Existe toda una tradición que enseña cómo lograr movilizar a una audiencia.

Pero hay otra forma de entender a la escritura, tan interesante como aquella, pero miles de veces más sobrevalorada o, desde otro enfoque, subestimada. Hablo de la escritura lúdica que hacemos para recordar (la dulce y fresca risa de esa chica en el andén), para intentar entender (la fugacidad del amor ferroviario), para poner las cosas en perspectiva (es muy probable que no haya sido un amor de ida-vuelta). Una escritura que, incluso cuando inventa (Analía llega a la estación todos los días a las corridas…), arrastra en cada palabra nuestra propia memoria. Una escritura que más de una vez nos ubica en el lugar del otro.

Ambas, por así decirlo, resultan instrumentales. Sólo que la primera acusa a la segunda de inútil y la segunda acusa a la primera de utilitaria. ¿Acaso nunca se le reconocerá a la escritura lúdica que -mientras nos permite recordar, entender y ampliar nuestras perspectivas- nos enseña a ser sujetos de dominio? O será, justamente, que a la que domina no le conviene que nos relacionemos con nuestros dolores y alegrías, con nuestras miserias y nuestras virtudes, a través de nuestra propia voz.

Es que, en realidad, siempre que escribimos nos estamos insertando en un intercambio de ideas. Y, en ese sentido, todo texto se vuelve potencialmente contestatario.

por-que


Autor: Emiliano Pascal, estudiante de Letras en la Universidad de Lomas de Zamora. A veces escribe en escupir.wordpress.com/

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Un comentario en “¿Por qué escribir? – Emiliano Pascal

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