Media pinta – Agustín Vázquez Gelvez

Media pinta

la mina que me gusta entra en media pinta
o yo estoy tan ebrio que la miro a través del vaso,
no se, la mina que me gusta esta sentada conmigo
y me mira
y esta en curda la mina que me gusta es de sal
de sonrisas
de ausencias y kilómetros
dibujitos, palabras,
de barquitos encallados en no sé donde,
el mar está bravo
y parece que alguien se esta enamorando
la mina que me gusta tiene los ojos rojos
y camina extraño
o yo estoy tan ebrio que la miro borracho y me río,
gracias a ella me río.

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Autor: Agustín Vázquez Gelvez, estudiante de Letras en la Universidad de Lomas de Zamora.

Poema – Florencia Aylén Rettore

Porque me gusta escaparme de los peligros
como gato que pega el salto de techo a techo.
Por eso no te avisé, me fugué.
Me partí la cabeza al medio y me fugué.
Me comí los dedos para no llamarte a la tarde,
hasta fui y me comí al vecino para olvidarme de vos.
Y me comí la ensalada de fruta que quedó del 24 a la noche.
Y mi abuela me miraba horrorizada porque
– ¿¡Cómo-vas-a-tragar así, querida!?
Trago abuela, trago todo, siempre trago.
Pero no te llamé. Mira todo lo que hice y no te llamé.
Te dije que me comí al vecino, que me comí los dedos
y seguí por la ensalada y ahora el amor propio
y por vos,
siempre todo para olvidarme de vos.
Y no te enteraste.
Jamás nunca te enteraste.
Porque no,
– ¡Loca-maniática-enferrrrma mental!
Con vos no.
Con esa pollera no. Con esos amigos, no.
Y lo tragué. No quisiste, y me lo tragué.
Tu desenfreno para extasiarme y entregarte,
lo tragué.
Y para romperme toda en dos patadas también.
Porque, ¡putita-bajá-los-aires!
Y el respeto lo impone el golpe.
Todo lo tragué, todo eso y lo tragué.
Y mi abuela se asombra porque la ensalada
¡Y la fruta está podrida!

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Autora: Florencia Aylén Rettore, estudiante de Licenciatura de Ciencias de la Educación en la Universidad de Lomas de Zamora.

Libros que tus hijos deberían leer – Laura Fernández

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Soy una ferviente defensora de que “no importa lo que lean mientras que lean” es sólo una excusa cómoda y derrotista. A fines económicos, solamente diré que leer, en sí mismo, no tiene nada de noble: es una actividad como cualquier otra. Y, como en cualquier otra actividad, cómo se hace lo que se hace importa tanto o más que el simple hecho de hacerlo. (Desarrollaré la idea en otra oportunidad. Es más fuerte que yo).

Que un chico lea porquerías es casi tan lamentable como que no lea en lo absoluto. Dónde está la línea que divide la lectura-porquería de la lectura “de calidad”, sin embargo, es algo que no podría decir. Aun así, voy a atreverme a afirmar que buena parte de los escritos de Poe se encuentran en la segunda categoría. Soy tan metodológicamente profesional.

 Berenice  Edgar Allan Poe (1835) 

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Al Sur, entre ruidos y silencios

 Cada quien hace con su ruido lo que le place. Lo hace saltar, fintear, lo plasma, lo calla, le da fuerza, lo acaricia, hace de él un loismo, un Facebook, lo apapacha, lo mece, lo cambia y lo acuesta. Lo hace un mensaje, una razón para los lacerados por la inequidad, un llanto, un lamento, un inhóspito lugar para los cobardes. Lo hace un puente, claro que lo puedes hacer puente, una escalera, una ventana, un Árbol de Diana, un llanto, un adiós, un ahogarse en el mar, la desdicha de un ciego, el juego de un lampiño. Hazlo océano para que puedes ceder tu aliento ante él, hazlo espuma y que trepe por tus manos; por favor, hazlo tibieza y que se pose en este afligido desorden que vive entre dos noches.

Quiero creer que en todos estos ciclos a los que fuimos concurriendo con nuestros compañeros hay un hilo que une a un poeta con otro, quiero creer que son una especie de rosario, si se quiere, que hay una continuidad. Vienen a contarnos de su vida, a retacearnos su derrame de palabras, nos cortan un pedacito, lo peinan y nos lo muestran. Y eso es poesía, o es un muro de Facebook. En sí es un bloque en el que encajan todos y cada uno de estos silencios (pareciera que me contradigo en este momento, pero no es el caso y ojalá sepan identificar cuando me refiero a un ruido o al silencio). Porque allí a donde vamos no hay “trending topic”, no hay nada de ecos, ni cánones, ni boom literario, no hay best sellers. Hay un nosotros gigante en donde nos vemos todos intentando arañar la hoja, intentando la eternidad. Y por afuera los transeúntes acompañando con sus interrupciones nuestra danza de búsqueda. Por lo menos encontré un hilo.

 

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Autor: Gian Franco Blanco, estudiante de Letras de la Universidad nacional de Lomas de Zamora, Facultad de Ciencias Sociales.

¿Sos tu alma? – Dolores E. San Pelegrini

¿Sos tu alma?

¿Quién soy hoy?
Producto, no persona. Producto de un sistema que me quiere como tal.
¡¿Quién soy hoy?!

¿Cómo le va señora Dolores? ¿La vida ya le está doliendo? A veces, la vida nos visita y nos rasguña la esperanza, nos sacude los sueños.

Buenas noches, hoy no he podido dormir. En verdad no sé dormir. Supuestamente implica cerrar los ojos, pero si lo intento, el mundo sigue girando y el suelo quebrando… Almas, camas, nubes, océanos. No puedo dormir, le digo y le repito, no puedo silenciarme, escaparme, mientras todo muere, todos en cada parte.

¿Qué soy? ¿Por qué la libertad es solo una utopía? ¿Por qué estamos tan cruelmente condenados a la infelicidad?

Somos creadores de la misma sustancia tóxica que nos consume. Hemos creado la burocracia, el dinero, la estética… Hemos inventando el capitalismo, hemos de vivir pensando que los billetes deben manejarnos. Y jamás pensamos en asesinarlos, en crear un nuevo modelo de vida. ¡Somos malditos precursores de la desnutrición! Incluso hemos creado lo que nos destruye, claro, el odio al otro. La competencia. La perfección. El individualismo. Las carreras universitarias. Las autoridades inhóspitas. El miedo. La soledad. Y en cada violación estamos presentes, porque nosotros hemos de ser quiénes violamos nuestra esencia al ingresar en un mundo de partituras preestablecidas, sin proponer ningún margen de adversidad por el mísero y auténtico terror a lo distinto.

¿Quién sos hoy?

quien soy


Autora: Dolores Emilia San Pelegrini, estudiante de Periodismo en la Universidad de Lomas de Zamora.

Fragmentación – Florencia Aylén Rettore

Fragmentación

Junto pedacitos.
Los acomodo, los borro, los abrazo,
los dibujo de colores,
los contemplo.
Ya lo hice una vez y otra
y muchas.
Muchas veces, muchos días.
Te junto siempre en pedacitos
y te traigo acá conmigo
acá, de donde te fuiste la semana pasada
acá donde me dejaste
tambaleado sola.
Me derrumbaste
una vez más,
frente al mundo.
Y es raro,
porque cada vez son más pedacitos
pero también
dibujo más colores.
Y aprendí,
que va ser siempre así
que nunca vas a estar
conmigo mucho tiempo.
Que siempre te renaceré más viva
(más entera, aunque en pedazos)
En pedazos de colores
que yo los junto, los borro, los abrazo.
Y te grito
(me grito)
Y desafío a todos
que acá estamos, juntas otra vez
y hacemos el mundo
y nos amamos.
Entonces te rompés de nuevo
por un beso. una ausencia o un dolor,
por un prejuicio
la muerte o una injusticia.
O por todo eso
te rompés y me derrumbo.
Y aunque cada vez más coloridos,
es difícil
juntar los pedacitos.
Y entonces duermo,
hoy ya no tengo fuerzas
para barrer todos los vidrios
que han quedado
al pie del espejo.

Broken MIrror_Evening Sky(Agfachrome)


Autora: Florencia Aylén Rettore, estudiante de Licenciatura de Ciencias de la Educación en la Universidad de Lomas de Zamora.

Epifanía de una hija – Jacqueline Nair Bonelli

Epifanía de una hija

Epifanía al descubrir
que dos padres tengo:
uno espiritual y otro terrenal.
El primero me ha enseñado
que lo más importante
es darlo todo por los seres amados
y que a quienes están a mi lado
se los mira sin prejuicios
y se los puede llamar hermanos.
Que los placeres de la vida,
son la risa, el amor y la familia
Sin condiciones me ama
y día tras día me lo demuestra
en el sol que me encandila,
en el melifluo canto de las aves
y en el viento que me abraza y me hace sentir su compañía.
Dos padres tengo.
Al segundo como por designio
a su vida he llegado.
En el primer momento que me sostuvo en sus brazos
pude sentir su amor desbordando
y con el pasar de los años ver cuánto ha sacrificado.
Una obra artística sin réplica inigualable
aprendió a perfeccionarse en la aventura de ser padre.
A todos los padres en su día
les regalo esta humilde poesía,
por enseñarnos a luchar con valentía
para cumplir los retos que se presentan.
Por defender con osadía el bienestar de su familia.
Padre de todos es Dios
y padre de cada uno,
hombres con gran corazón.
Padre es aquel varón lleno de sabiduría
que a través de la experiencia
con sus palabras nos sujeta
y con hilos de amor nos sostiene.
Padre es aquel que al tener el amor de un hijo todo lo tiene.

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Autora: Jacqueline Nair Bonelli, estudiante en la Universidad de Lomas de Zamora.

El libro ilustrado: entre el arte y la palabra – María Belén Michelangelo

El libro ilustrado: entre el arte y la palabra

La literatura está unida estrechamente a la ilustración. Esta última ha conformado libros junto a muchas obras infantiles como los cuentos de los hermanos Grim, los de Hans Andersen o la famosísima Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas; también, a libros destinados al mundo adulto como aquellos referidos a temas científicos y religiosos, e incluso Fausto o cuentos de Poe.

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Ilustración de Harry Clarke para “Ligeia”, 1919

Pensar a las ilustraciones como meros acompañamientos es mostrarlas como elementos secundarios y esto tiene que repensarse. Seguir leyendo “El libro ilustrado: entre el arte y la palabra – María Belén Michelangelo”

PRIMERA CHARLA SOBRE HISTORIETAS: “El caso Oesterheld”

Primera charla sobre historietas: “El caso Oesterheld”

El jueves 9 de Junio se realizó la primera charla en torno a la historieta organizada por Literatura Errante, un grupo de estudiantes de la carrera de Letras con la propuesta de hacer conocer y divulgar los estudios  literarios.
La charla, a cargo de Emiliano Gabriel Pascal, comenzó con un recorrido por la historia de la historieta argentina, desde sus inicios en los primeros chistes gráficos, hasta los primeros intentos de narrativa dibujada. Aclaró algunos términos (la diferencia entre viñeta e historieta) y comentó los primeros acercamientos al modelo americano (combinar dibujo y texto en un mismo cuadro). A su vez, habló sobre las primeras historietas en la revista Caras y Caretas y PBT.
En este punto hizo un paréntesis y comentó la situación de la representación de la mujer en la historieta nacional, los caso de las mujeres de Divito y de los personajes femeninos de Altuna y Carlos Trillo: la esposa del Sr. Lopez y Pampita y Gato del Loco Chavez.  Mencionó, también, la situación de las condiciones de producción, de las editoriales y los dibujantes, muchos de ellos inmigrantes de Italia.
Llegó, entonces, al centro de la charla: Héctor German Oesterheld, el monumental guionista. Su vida, su carrera, sus comienzos en publicaciones infantiles, la creación la editorial Frontera, su éxito y la estafa que le pondría fin. Y, por supuesto, El Eternauta, la obra clave de la historieta nacional, sus continuaciones y sus reformulaciones (una de ellas con el Viejo Breccia), el enfoque político de sus ultima obras y su secuestro (hoy Oesterheld es uno de los 30 mil desaparecidos por la última dictadura cívico-militar).
Antes de terminar, Emiliano propuso un interrogante: ¿la historieta puede ser estudiada como se estudia la literatura “seria”? En la Universidad de Córdoba y en al UBA ya existen grupos dedicados al estudio del historieta ¿Por qué no habría de sumarse también la Universidad de Lomas a esta tendencia?  Esta charla fue un gran primer paso.

Alan Cabral.
Estudiante de la carrera de Letras en la Universidad de Lomas de Zamora

Lápiz – Civangal

Lápiz

Él, como todas las noches, se dispone a entrar en su cuarto aun sabiendo que no es una noche más. A la misma hora en que los silencios sollozan con grave voz a la pálida ciudad, se dispone a entrar a la única habitación de su departamento en la calle Alvear.

Al entrar, siente el amarronado olor del tabaco reposando en los rincones, le repugna. Con mirada resignada busca sentarse en su cama, pisando con sus mocasines la verde frazada embollada en el suelo, terminando así su corto recorrido. Resortes rotos del colchón le molestan, pero no lo suficiente como para hacerlo moverse de ahí. Afuera Dios castiga a los desdichados que se atreven a vagabundear por las noches de junio, pero dentro siente la calidez húmeda que sólo da una ventana que no ha sido abierta en varios días.

Sentado sobre el lecho de las sabanas destendidas, alcanza a ver los mocasines que alguna vez (como él) tuvieron un color vivo, pero el tiempo tiene ese capricho de oxidar hasta los más alegres colores, tal y como hace con el alma. Como buscando algo alza la vista, observa unos segundos en la puerta del placard, que dejó abierto el martes, deteniéndose en un estante vacío donde solo se encuentra un lápiz al que observara un largo rato, mientras naufraga en sus pensamientos.

Pequeñas hormigas se deslizan esquivando el santuario de colillas que hay alrededor de la cama, se dirigen hacia el azúcar esparcido al lado de la mancha de mate que posa sobre la cerámica agrisada. Ellas se mueven con total soberanía sobre toda la habitación, inclusive pasando por encima de sus pies sin ningún temor de ser molestadas, como si él fuese un objeto inerte o, peor aún, muerto.

De repente las claustrofóbicas paredes empiezan a zumbar un desagradable ruido, al sentirlo mira lentamente los blancos muros sin cuadros, pero finge no darle importancia (la ópera de la soledad llega a su momento más épico). Un recuerdo empieza a oprimirle el pecho, como si desesperado intentara escaparse de la prisión de una rutina sin risas. Como si el orgullo lo estuviera observando, trata de no darle importancia, mientras vuelve la vista al lápiz en el estante vacío, como esperando un movimiento. Todo es en vano, el dolor es tan grande que su rostro no puede fingir, en las mejillas siente la ausencia del cruel aire.

El aroma asfixiante del tabaco le cierra el estómago, pero resiste a moverse gracias al dolor en el pecho que poco a poco empieza a ser punzante y desgarradoras escenas brotan de su inconsciente obligándolo a quedarse. Comienza a ser preso del pánico por lo que busca reaccionar agarrándose el rostro y manteniendo la mirada nuevamente en el suelo. Las hormigas parecen muchos más rápidas y burlonas y el zumbido de las paredes produce un fuerte eco, lo ensordece. Su cara se arruga y siente perder la paciencia. Un olor putrefacto brota de las colillas prohibiéndole respirar, el ruido incesante de las paredes lo está enloqueciendo y siente un ardor que se traslada progresivamente a la garganta. Es un lápiz en un estante vacío.

Desesperado abre la ventana escapando de sí mismo, todo se calma y con tranquilidad vuelve a sentarse, alza la cabeza mira nuevamente al lápiz, un grito desesperanzado se desprende de su alma y sin consuelo comienza a llorar.

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Autor: Civangal

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