Libros que tus hijos deberían leer – Laura Fernández

Libros que tus hijos deberían leer: nada de Crepúsculo, nada de Los juegos del hambre, nada de spoilers

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Atrás han quedado los años en que los adultos nos iniciaban a la lectura con Mi planta de naranja-lima, Los ojos del perro siberiano y Cuentos para leer sin rimmel. El inexplicable sadismo con que nos ponían novelas y cuentos desgarradores en las manos ha mutado: ahora se trata de leer sobre chicos matándose mutuamente para entretenimiento del gobierno, o adolescentes enamoradas de criaturas fantásticas con problemas psicológicos varios. Encantador.

He aquí la primera edición de lo que pretenderá ser una lista de libros no necesariamente menos tristes (pero sí más interesantes) que tus hijos deberían estar leyendo (o deberían leer cuando los tengas).

El fantasma de Canterville – Oscar Wilde (1887)

Reírnos de un buen chiste verde o de películas sobre policías negros haciéndose pasar por adolescentes blancas y ricas no lo es todo en la vida. Si hay algo útil que le podemos inculcar a nuestros vástagos es el buen sarcasmo, y para eso no hay mejor maestro que Oscar “la vida es demasiado importante para tomarla en serio” Wilde.

El fantasma de Canterville es una historia muy breve y más bien absurda sobre los intentos fallidos de un fantasma por aterrar a una familia escéptica. El efecto cómico no sólo está en el sarcasmo presente en los diálogos (algo propio de las obras de Wilde), sino también en la traición y ridiculización del relato gótico de terror. Este efecto satírico recae mayormente en una familia que, en lugar de espantarse, insiste en aplicar lubricante a las cadenas oxidadas que el fantasma arrastra y limpia las manchas de sangre que el mismo deja con detergente.

Característicamente, Oscar Wilde satiriza y se burla de las mismas cosas que analiza con profundidad. En este sentido, pasada la broma, El fantasma de Canterville presenta una idea de la muerte desprendida de solemnidad y miedo, y entendiéndola, mejor, como el siguiente paso de una vida consumada.

Frase destacada:

-Me temo que el fantasma existe (…) y siempre aparece antes de la muerte de algún miembro de nuestra familia.

-Lo mismo hacen los médicos, Lord Canterville (…).

Argumento ante posibles quejas: Necesito que aprendas a reírte de algo que no sea Bob Esponja o cuando el perro se persigue la cola.

Bonus: La película homónima de 1996 que todos conocemos es mala en un sentido diario-de-una-pasionesco y los creadores deberían sentirse avergonzados.


Autora: Laura Fernández, estudiante de Letras de la Universidad de Lomas de Zamora.

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