Una noche con dos que cuentan

Dos sillas, una guitarra, una mesa y un micrófono. El resto es comedia pura que viene impregnada en las bermudas cortas, en la gorra con visera, en los cuerpos de esos dos que vienen a contar. Porque si hay algo que estos tipos saben hacer, es contar, pero contar bien. Aterrizan en el escenario desnudos, casi: uno se cubre con la guitarra, el otro se escuda tras una carpeta con hojas.

Dicen que la comedia es el drama más tiempo. De ser así, estos señores podrían detener relojes sin ningún problema.

En el centro cultural “No Me Olvides”, en pleno centro de Lomas de Zamora, las picadas se mueven hacia todas partes, el aroma a pizza recién hecha llena el ambiente y la cerveza es la invitada principal de todas las mesas. No cabe duda que el espacio es el ideal, uno se siente “como en casa”.

Entonces llegan, se sientan y empieza el recital. Zambayonny es local, pero no importa porque Casciari se hace amigo antes de terminar el primer párrafo del primer cuento.

La noche juega con nosotros, ellos juegan con nosotros. Se han dispuesto a llenar este espacio, este tiempo, de carcajadas y lo logran tan fácil que ni siquiera nos damos cuenta que nos empiezan a doler las mejillas y los ojos se nos llenan de lágrimas de alegrías múltiples.

Se nos acercan con una habilidad lúdica maravillosa. El cantante y el escritor no viajan demasiado lejos con sus historias, se quedan cerca y es ahí donde se mueven mejor. Sitio peligroso, rodeado de lugares comunes, sin embargo, saben esquivar muy bien los clichés, esos peligrosos enemigos. Las figuritas de los recreos de la infancia, un casamiento, un viaje de larga distancia en micro, la fotografía de una mujer en una ruta o una cachada, nada escapa de sus manos que manejan el tiempo justo, la comicidad bien ubicada y la posibilidad de una identificación inmediata.

Por todos lados se escucha el coro a las canciones de Zamabayonny o la voz de alguno que va relatando a la par que Casciari “Messi es un perro”, con una exactitud de palabras que suenan agradecidas.

Un recital, según la RAE, puede ser literario o musical y en él el artista está sólo, leyendo o ejecutando diversas obras. Casciari y Zambayonny no están solos, y sin embargo cuentan cada uno por su lado. Eso sí, nos advierten que hay un hilo conductor, pero que deberemos encontrarlo nosotros. Y cuando finalizamos, más felices que antes, entendemos que hacen juntos algo demasiado difícil de lograr para cualquiera: tomar la vida normal de gente normal (la de todos, a decir verdad) y mostrarnos su belleza de muy mala prensa, su ironía tan exultante, su eterna sencillez lacerante.

C vs ZCasciari vs Zambayonny


Autora: María Belén Michelangelo, estudiante de Letras en la Universidad de Lomas de Zamora.

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